lunes, 29 de marzo de 2010

PARTICIPACIÓN DE LOS ESTUDIANTES EN LOS SUCESOS DEL 2 DE ABRIL DE 1957 EN SANTIAGO

Selección de Vozsiglo21.cl

Por: Pedro Milos
Doctor en Ciencias Históricas de la Universidad Católica de Lovaina; Director del Departamento de Historia, Facultad de Filosofía y Humanidades, de la Universidad Alberto Hurtado

RESUMEN

En este artículo se presenta un relato pormenorizado de la participación que los estudiantes tuvieron en los llamados ‘sucesos del 2 de abril de 1957’, con ocasión del alza en las tarifas de la locomoción colectiva, cuando transcurría el quinto año del gobierno de Carlos Ibáñez del Campo.

En base a fuentes periódicas de la época, se reconstruye la participación estudiantil en este movimiento, desde las declaraciones emitidas por la FECH en enero de 1957, a propósito de las alzas en general, hasta la retirada de los estudiantes del centro de la ciudad de Santiago, en la tarde del martes 2 de abril.

Particular relevancia en el desarrollo de los acontecimientos se le atribuye a la muerte de la estudiante de enfermería Alicia Ramírez, ocurrida en la noche del 1º de abril y que marca un momento de inflexión en el movimiento de protesta estudiantil.

A modo de reflexiones finales, se presenta un conjunto de afirmaciones destinadas a orientar la necesaria interpretación de estos acontecimientos, cuestión que no aborda el artículo ya que, de modo explícito, se restringe a un plano principalmente descriptivo.

PALABRAS CLAVES

2 de Abril de 1957, Alicia Ramírez, Movimiento Estudiantil: Historia, Participación Estudiantil: Historia, Movimiento Social Estudiantil, Protesta Social

INTRODUCCIÓN

Una de las características de los sucesos de abril de 1957, acaecidos en Valparaíso, Santiago y Concepción con ocasión de un alza en las tarifas de la locomoción colectiva, fue la diversidad de actores que concurrieron en ellos y la dificultad que, tanto los contemporáneos como quienes han analizado luego tales sucesos, tuvieron para identificarlos social y políticamente. Fruto de la investigación que sobre el 2 de abril realizara hace algunos años, pude generar información, basada tanto en fuentes de la época como en la memoria existente sobre los hechos, que contribuye a desentrañar la identidad de sus protagonistas.

Recogiendo esa información, en este artículo presento una mirada transversal a la participación de los estudiantes, aislándolos de la acción de otros sujetos que tuvieron también roles protagónicos. Para ello he recurrido -debo confesarlo- a extractos del relato general de mi investigación, intentando darles una organización que los haga comprensibles y coherentes. En este caso, a diferencia de la investigación referida, no se ofrece un ‘diálogo’ entre historia y memoria; sólo presento una visión narrativa del accionar de los estudiantes a partir de fuentes de la época.1

Finalmente, concluyo proponiendo algunos elementos de interpretación a tener en cuenta al momento de reflexionar y discutir acerca del papel que los estudiantes jugaron en los sucesos del 2 de abril de 1957.

LOS REGISTROS DE LA HISTORIA

El accionar de la Federación de Estudiantes de Chile, FECH, antes del mes de abril

El 9 de enero de 1957, el Comité Ejecutivo de la FECH había acordado, por unanimidad, iniciar una campaña en contra de las alzas que el gobierno venía implementando. En especial contra la anunciada alza del transporte colectivo. Y de hecho así se hizo, iniciándose una serie de movilizaciones estudiantiles en el centro de Santiago. Sin embargo, el entusiasmo de la FECH no fue capaz de contrarrestar el natural reflujo de los meses de verano: los estudiantes, mal que mal, estaban de vacaciones.

Las movilizaciones no lograron trascender el pequeño grupo de estudiantes más activos, al que eventualmente se sumaban algunos transeúntes. Salvo a fines de enero y comienzos de febrero cuando, por espacio de una semana, las movilizaciones y los enfrentamientos con la policía se sucedieron casi diariamente. Coincidiendo con la suspensión del alza de la locomoción, las movilizaciones decayeron durante febrero. Sin embargo, la regularidad de los mítines, así como el hecho de que a comienzos de ese mes hubiese resultado muerto un trabajador detenido en el curso de una de estas manifestaciones, hicieron que a pesar del receso veraniego se notara una presencia de la FECH en las calles.2

La debilidad del movimiento tuvo que ver también con problemas internos a la Federación. Desde fines de 1956, la presidencia de la organización estaba en manos de un falangista, el estudiante de medicina Eduardo Moraga Cuadra. Con la elección de Moraga Cuadra se había roto un largo predominio de la izquierda y de los radicales en la presidencia de la FECH; sin embargo, en el Comité Ejecutivo estas fuerzas seguían siendo mayoría.

Pues bien, Moraga, durante el mes de enero, habiéndose iniciado ya la «vigorosa ofensiva» contra las alzas, solicitó «por justificadas razones de orden personal» permiso para dejar temporalmente su cargo. El Comité Ejecutivo le otorgó el permiso reglamentario y le garantizó que su ausencia no afectaría la «buena marcha» del movimiento iniciado. En su reemplazo, asumió la presidencia el dirigente radical Julio Stuardo González que, simultáneamente, era candidato a diputado para las elecciones del 3 de marzo.3 Lo cual, obviamente, molestó principalmente a falangistas y liberales de la FECH. Como también molestó el hecho de que el comité ejecutivo de la Federación hubiese enviado su adhesión pública a la proclamación de los candidatos del FRAP. Por último, para completar el cuadro de conflictos, sectores de la FECH iniciaron una campaña en contra de Moraga acusándolo de eludir sus responsabilidades, suponiéndole que había huido «atemorizado» de la represión de que habían sido objeto los estudiantes en sus manifestaciones callejeras. Para ello, se utilizó las páginas del órgano de difusión de la FECH, el periódico Claridad.

Ciertamente existía un conflicto político, derivado de tener que compartir la dirección de una organización tan importante entre grupos políticos diferentes.4 A la alta politización de los dirigentes radicales y de izquierda, se sumaban las características de Eduardo Moraga: un joven estudiante sin mayor trayectoria ni formación política y que las circunstancias lo habían hecho llegar a la presidencia de la FECH.5 ¡Qué más incomprensible para un estudiante militante socialista o comunista de la época, que el presidente de la FECH pida vacaciones en el momento en que se está impulsando una ola de movilizaciones!

Una semana después de que el conflicto interno de la FECH hubo alcanzado su punto más álgido, su presidente se entrevistaba con el rector de la Universidad de Chile y obtenía la mantención de los mismos valores de 1956 para las matrículas de 1957. Esto significaba que los alumnos podrían pagar entre $400 y $2.000, «suma fluctuante y voluntaria de acuerdo con la capacidad económica de cada solicitante».6 Una buena noticia para los estudiantes de la Universidad de Chile que, en esos mismos días, debían «esperar horas y horas» para que se les atendiera en sus «tramitaciones previas a la matrícula»; hecho que era atribuido a la «deficiente organización administrativa» de la universidad.7 Un buen punto ganado por aquellos sectores que enfatizaban en el carácter gremial y reivindicativo de la Federación de Estudiantes de Chile.

Pero el ‘alma política’ de la FECH no tardaría en reaparecer. Los estudiantes chilenos fueron fuertemente impactados por los sucesos de La Habana, del 13 de marzo de 1957, en que el palacio de gobierno, con el presidente Batista en su interior, fuera atacado por un grupo de jóvenes armados, principalmente estudiantes. En los hechos murieron 40 jóvenes, entre los cuales se encontraba el presidente de la Federación de Estudiantes de Cuba, José Antonio Echavarría, que no hacía mucho había visitado Chile. La FECH no tardó en reaccionar y el 15 de marzo emitió una declaración pública adhiriendo a la «heroica actitud» de los estudiantes cubanos y a «su lucha por la causa de la libertad y de la democracia».

En consecuencia, la FECH citó a una Asamblea para el día 21 de marzo en su local de Alameda, para posteriormente ir a protestar frente a la sede de la Embajada de Cuba, situada en calle Santa Rosa N° 55, a escasos metros del local de la FECH. La asamblea se inició a las 19 horas e hicieron uso de la palabra los dirigentes Gustavo Horwitz, en nombre de los estudiantes socialistas populares; Enrique Paris por los estudiantes comunistas; Aníbal Palma por los radicales; Eduardo Moraga como presidente de la FECH; y un dirigente liberal de apellido Herrera. Todos los oradores condenaron el régimen de Fulgencio Batista y homenajearon a los estudiantes caídos. A la asamblea se introdujeron elementos policiales los que fueron obligados a abandonar la sala.

Más tarde se realizó el mitin frente a la sede cubana, el que fue violentamente reprimido por fuerzas de carabineros, las que procedieron a apalear y a detener gran número de estudiantes. Estos podían ser identificados ya que minutos antes de la llegada de carabineros, los policías de civil que se habían introducido a la asamblea procedieron a marcar con tiza los estudiantes que podían reconocer. Entre los detenidos figuraron Enrique Paris (medicina), Carlos Ramos, Iván Inzunza, Claudio Friedmann (ingeniería), Hugo Campos (pedagógico), los que fueron llevados hasta la Octava Comisaría de Carabineros. A las 22:55 horas fueron liberados gracias a la intervención de parlamentarios socialistas y falangistas, quedando citados a comparecer para el día siguiente ante al Segundo Juzgado de Policía Local. Algunos dirigentes de la FECH anunciaron la posibilidad de realizar un paro en protesta por estos hechos y por la muerte de los estudiantes cubanos, pero finalmente no se materializó.8

Aparte de estas actividades, durante el mes de marzo de 1957 los estudiantes organizados en la FECH siguieron participando en acciones de protesta contra las alzas. Lo hacían, como lo veremos enseguida, en conjunto con otros actores sociales.

LOS COMANDOS CONTRA LAS ALZAS

Existía ya, en Chile, una tradición de acciones comunes entre distintos actores sociales para hacer frente a determinados problemas económicos, sociales e incluso políticos. Principalmente entre obreros y estudiantes. Esta tradición se había iniciado en los años veinte, momento en que surge un estudiantado progresista y comprometido con las causas sociales; continuó en los años treinta alimentada por los agudos problemas socioeconómicos de ese tiempo; y se vio reforzada por el espíritu de colaboración social y política entre las clases populares y medias que caracterizó los años cuarenta, años de los frentes populares.

Desde fines de 1956 venía funcionando en Santiago un Comando Provincial contra las Alzas, compuesto principalmente por la FECH, la CUT provincial y la Agrupación Provincial de Pobladores. Los más dinámicos y entusiastas, ciertamente, habían sido los estudiantes y, por lo tanto, la actividad del comando había seguido un poco el ritmo estudiantil. De allí que a comienzos de marzo se hayan dado cita obreros, estudiantes y pobladores para «reactivar la lucha contra las alzas». En efecto, una reunión del comando provincial fue convocada para el miércoles 6 de marzo, a las 20 horas, para revisar el trabajo realizado y adoptar nuevos acuerdos. Se estudiaba una posible querella contra el gobierno por los decretos de alzas que sobrepasaran el 25% legal. Se tenía, también, la idea de poner en marcha un plan regular de reuniones en sindicatos y barrios populares, con el fin de que se crearan comités de base que pudieran controlar y denunciar el encarecimiento de los alimentos, así como fiscalizar a los comerciantes que, dada la escasez de ciertos productos, pudiesen verse tentados por la especulación.9

La reunión del día 6 se realizó con la asistencia de delegados de la CUT, de la FECH, de la Agrupación Provincial de Pobladores, de la Federación de la Construcción, del Comando de Electricistas de la 8ª comuna, de la Federación Metalúrgica y representantes de algunos partidos populares.

A mediados de marzo el Comando Provincial hizo un llamado público, «al pueblo», a «mantenerse en lucha permanente» para oponerse al encarecimiento del costo de la vida.10 Se sostenía allí que los trabajadores no sólo debían luchar por el mejoramiento de sus salarios sino también por la defensa del poder adquisitivo de sus ingresos. La experiencia mostraba -a juicio del comando- que «la acción masiva realizada en la calle» era un buen medio para ello y que con la «movilización de masas» se obligaría, a quienes correspondiera, a encontrar una solución a los problemas existentes. La tarea del Comando Provincial contra las Alzas era definida en los siguientes términos:


«Este organismo no persigue otro objetivo que el de detener las alzas y su misión consiste en organizar a la población de Santiago para combatir este flagelo que sufren los bolsillos del pueblo. En forma inmediata, plantea la lucha contra el alza de la locomoción y la clasificación de ‘primera y segunda clase’ que se le busca en el Gobierno; contra el alza de la electricidad que está planteando la compañía que explota este servicio; la derogación del impuesto a la compraventa e impedir la aplicación de nuevos impuestos».11

Considerando que era necesario crear un movimiento permanente contra las alzas, el comando se planteaba una acción que involucrara todos los barrios, las industrias, las poblaciones, las instituciones gremiales y deportivas, los sindicatos, los partidos políticos, las federaciones, las instituciones femeninas, juveniles y societarias; todas las organizaciones de estos ámbitos en Santiago eran, entonces, invitadas a participar del Comando Provincial contra las Alzas.

Fruto de esta dinámica, más cercana a la voluntad que a la realidad, es que a lo largo del mes de marzo se sucedieron distintas manifestaciones contra las alzas. Se trató, sin embargo, de manifestaciones pequeñas, locales y esporádicas. Difícil era, entonces, presagiar la irrupción social que sacudiría al país a fines del mes de marzo y comienzos de abril.

En efecto, a partir del miércoles 27 de marzo de 1957 y con motivo del alza de la locomoción que el Gobierno decretara esa semana, se produjeron intensas movilizaciones en Valparaíso, Santiago y Concepción. Movilizaciones que se extenderían por casi diez días, generando un movimiento social de gran envergadura, que alcanzaría su momento más álgido el 2 y 3 de abril en la ciudad de Santiago.

SANTIAGO: EN LA SENDA DE VALPARAÍSO

Alentada por el ejemplo de Valparaíso, pero de un modo más lento, no tan espontáneo y menos masivo, la ciudad de Santiago fue haciendo su propio camino de protesta social. A diferencia también de Valparaíso, en que la rápida reacción de los estudiantes seguida por el resto de la población obligó prácticamente a pronunciarse a las distintas organizaciones sociales, en Santiago fue un poco a la inversa: eran éstas las que llamaban a sus bases y a la población en general a que expresaran su descontento.

En la tarde del jueves 28 de marzo, en Santiago, grupos de estudiantes recorrieron las calles del centro para manifestar su protesta por el alza y el mal trato a escolares en los vehículos de la locomoción colectiva. Las noticias de lo que ocurría en Valparaíso corrían de boca en boca. Al anochecer, los más exaltados lanzaron piedras contra buses y trolebuses, así como también en contra de carabineros y de algunos establecimientos comerciales.12

En efecto, un poco pasadas las 21 horas, improvisados grupos de manifestantes -principalmente de estudiantes universitarios y nocturnos- avanzaron por calle Bandera en dirección al centro de la ciudad. A los gritos en contra del alza de las tarifas de la locomoción colectiva, en calle Compañía frente a la Plaza de Armas, en Ahumada y a lo largo de Merced, se sumaron algunas pedradas contra buses de la ETCE y particulares.13 Alrededor de las 21.15 horas, en la esquina de Estado y la Plaza de Armas un numeroso grupo de carabineros procedió a detener a un joven que gritaba consignas contra el alza. Los manifestantes reprobaron bulliciosamente la acción policial y a los pocos minutos las emprendieron contra un trolebús del recorrido Bilbao. Tras desconectar las ‘plumas’ tomacorrientes, rompieron los dos vidrios delanteros y varios laterales. Los responsables del hecho, huyeron rápidamente:

«Siguieron instantes de nerviosidad. Los manifestantes se dispersaron por la Plaza de Armas y se reagruparon una y otra vez para lanzar gritos de protesta y dispersarse nuevamente. Fue entonces cuando un grupo lanzó, como grito de guerra, el nombre de Valparaíso: -¡Valparaíso, Valparaíso!-».14

Los incidentes se prolongaron hasta cerca de las 11 de la noche. Poco antes, un microbús Pila-Cementerio había sido detenido por un grupo de muchachos en Compañía esquina de Bandera, a un costado del Congreso Nacional. Los manifestantes, tras pedir a los pasajeros que descendieran de la máquina, intentaron volcarla. La llegada de carabineros impidió la acción y varios estudiantes fueron detenidos.

La Dirección General de Carabineros informó que en los incidentes del día jueves en la noche participó alrededor de un centenar de manifestantes, los que -según la prensa- fueron duramente reprimidos con lumas y bombas lacrimógenas. Uno de los incidentes «más espectaculares» fue protagonizado por carabineros de civil en la esquina de Ahumada y Huérfanos, cuando trataron de detener a un estudiante. La reacción del público fue violenta, cayendo sobre los policías una verdadera lluvia de piedras y golpes de pies y puño, que los obligó a huir para «salvar su integridad física».15

En total resultaron detenidas catorce personas, la mayoría de ellas estudiantes. Alrededor de la medianoche, seis de ellas obtuvieron la libertad gracias a la intervención de parlamentarios del FRAP. El resto sería puesto a disposición de la Intendencia de Santiago, con el objeto de aplicarles la Ley de Defensa Permanente de la Democracia.16

La prensa de gobierno, calificó inmediatamente a los manifestantes como agitadores comunistas, informando de los hechos en los siguientes términos:

«Elementos políticos, pertenecientes al FRAP, y especialmente al Partido Comunista promovieron anoche desórdenes callejeros frente a la Plaza de Armas y al Congreso Nacional, instigando a grupos de estudiantes y obreros, para que apedrearan microbuses, como demostración de protesta por las recientes alzas en las tarifas de los servicios de locomoción».17

El diario La Nación acusaba también a la prensa de izquierda de haber estado instigando las protestas a través de sus informaciones.

Al día siguiente, viernes 29 de marzo, en horas de la tarde y de la noche se volverían a repetir las manifestaciones en el centro de Santiago. La Federación de Estudiantes de Chile, FECH, había convocado a una asamblea en su local de Alameda 634 para las 19 horas. A ella concurrieron alrededor de 400 estudiantes, los que decidieron suspender las clases a las 10 de la mañana del día siguiente para realizar una concentración pública frente al local de la Federación. Terminada la asamblea, se organizó una gran columna que cruzando la Alameda avanzó por calle Mac Iver, bloqueando el tránsito a los buses de la ETCE. Otro grupo marchó por la Alameda en dirección al oeste.18

Eran las 20.30 horas del viernes 29 de marzo y comenzaba un segundo día de protestas estudiantiles vespertinas y nocturnas en la capital.19 El presidente Ibáñez, pocas horas antes, había abandonado la capital rumbo a Talca para luego dirigirse a su fundo en las cercanías de Linares. El avión presidencial había despegado a las 17.15 horas desde el aeropuerto de Cerrillos.20

UN AGITADO SÁBADO 30 DE MARZO

El sábado 30, Santiago amaneció con menos del 50% de sus medios de transporte colectivos habituales. Sólo los vehículos de la ETCE se movilizaron más o menos normalmente. El resto había sido dañado en los días anteriores o bien los empresarios los habían retirado de circulación por temor a que fuesen objeto de las iras populares. Las amenazas del gobierno de que requisaría las máquinas que no salieran a cumplir sus recorridos, no surtieron efecto. Amenazas que, en todo caso, tampoco se hicieron efectivas.

La FECH había convocado ampliamente a reunirse frente a su local, cerca del mediodía, donde se realizaría una asamblea. Se había anunciado, también, una posterior marcha hacia la Plaza de Armas. Las fuerzas de Carabineros habían recibido «órdenes precisas» de disolver la manifestación, ya que ésta no contaba con la autorización necesaria. La policía tenía orden también de tomar todas las medidas del caso para que no se repitieran los ataques de los días anteriores contra las máquinas en servicio.21

A partir de las 10 y media de la mañana del sábado 30 de marzo de 1957, grupos de estudiantes universitarios comenzaron a concentrarse en distintos puntos de la ciudad de Santiago: frente a la sede de la FECH, en Alameda entre San Isidro y Santa Rosa; junto al monumento de Andrés Bello, en el frontis de la Casa Central de la Universidad de Chile; y en la Facultad de Derecho de esta misma Universidad, en la calle Pío Nono, a pocos metros de Plaza Baquedano. Sin embargo, la decisión de carabineros fue impedir, desde un comienzo, las manifestaciones.

Para ello, las fuerzas policiales rodearon desde temprano el local de la FECH, ante lo cual los estudiantes intentaron realizar una «concentración relámpago» frente a la Biblioteca Nacional, al costado del Cerro Santa Lucía.

«Más o menos a las 10.30 horas, fueron disueltos violentamente por los carabineros, quienes los persiguieron haciendo gala de una violencia absolutamente innecesaria.

Numerosas liceanas y algunos estudiantes universitarios trataron de refugiarse en el recinto de la Biblioteca, pero un teniente […] no tuvo reparo en ordenar a la tropa invadir el edificio.

Con el teniente a la cabeza, los carabineros entraron al hall del edificio y sacaron a viva fuerza a las personas refugiadas, cuyo mayor número estaba constituido por personas de corta edad».22

Poco después, alrededor de las 11 horas, se produjo otro incidente, esta vez entre estudiantes de las Escuelas de Derecho y de Farmacia y fuerzas de carabineros apostadas en el sector de Vicuña Mackenna y Alameda. Todo había comenzado una hora antes, cuando los estudiantes de Derecho, reunidos en asamblea, decidieron invitar a los de Farmacia a realizar, en común, una manifestación en la Plaza Baquedano, para luego marchar hacia el local de la FECH, Alameda abajo. Con ese objeto se dirigieron hacia la Escuela de Farmacia que quedaba más o menos a una cuadra. En ese momento llegó un gran contingente de policías que rodeó el sector y trató de impedir la realización del desfile. Para ello recurrió a bombas lacrimógenas e hizo uso de sus bastones, quedando varios estudiantes contusos.23 Con una herida cortante en el cuello, producida por un sable de la policía, resultó el dirigente estudiantil radical, Guido Maquiavello:

«Al ver en las cercanías a un grupo de carabineros, el presidente del Centro de Derecho, Guido Maquiavello, se dirigió a hablar con el teniente que los comandaba. No había alcanzado a identificarse cuando un sablazo le atravesó cuello y cara. Los estudiantes que lo acompañaban, después de escaramuzas de cierta gravedad, pudieron rescatarlo y trasladarlo a la Escuela de Farmacia donde los carabineros pretendieron entrar. No pudieron hacerlo porque su director subrogante, Francisco Castaneda, defendió virilmente la inviolabilidad de su Escuela».24

En general, durante toda la mañana del sábado 30 la policía trató de impedir el acceso de manifestantes al sector comprendido entre Mapocho, Alameda, Teatinos y Mac Iver. Vano intento, que dio lugar a violentos choques con los manifestantes. La fuerza pública utilizó «sus bastones y gases lacrimógenos» para disolver las columnas que, desde diversos puntos de la ciudad, «pujaban por llegar hasta la Plaza de Armas».25 Las escaramuzas se sucedían de un lugar a otro, a lo largo de la Alameda. Frente al Club de la Unión un sargento hizo uso de su arma y realizó disparos al aire. El carro lanza-agua, entretanto, dispersaba a los manifestantes.26

La falta de medios de locomoción hizo que, entre el mediodía y las tres de la tarde, la aglomeración de gente en las calles aumentara considerablemente. Fueron las horas en que los incidentes alcanzaron su mayor intensidad y masividad. Los puntos más conflictivos, a partir de mediodía, fueron San Antonio con Alameda, Santo Domingo con Mac Iver, Ahumada con Agustinas y, ciertamente, la Plaza de Armas.

En efecto, a eso de las 13 horas, una gran columna de estudiantes se movilizó por calle Ahumada, desde Alameda hacia el norte. A su paso, los manifestantes arrastraban los autos estacionados hasta dejarlos al centro de la calzada.27 Los menos exaltados, entonaban el himno nacional y canciones estudiantiles. Llegados los distintos grupos de estudiantes, desde diferentes puntos de la ciudad, a la Plaza de Armas, numerosas personas que transitaban por el sector se plegaron a la protesta. Allí, para impedir el avance de los trolebuses, algunos estudiantes comenzaron a cortar los cables que afirmaban los tomacorrientes.28 Otros ubicaban los vehículos estacionados en las cercanías, en medio de la calle cortando así el tránsito en un amplio tramo de la calle Compañía.

Entre las 13 y las 15 horas, la Plaza de Armas se transformó en un verdadero «campo de batalla». Los enfrentamientos más violentos se produjeron cuando los estudiantes trataron de tomarse el quiosco de la Plaza de Armas, para realizar allí un pequeño mitin. Entretanto, en las cuatro esquinas de la plaza, donde se realizaban manifestaciones al paso de los vehículos, los carabineros reprimieron también violentamente.29

El clima de tensión en el centro de Santiago comenzó a aflojar alrededor de las tres de la tarde. A las 18 horas, carabineros de la Primera Comisaría informaron que 23 eran las personas detenidas en los incidentes de la mañana.30 La superioridad de la ETCE, por su parte, hizo saber a la policía que, entre las 12 y las 16 horas del sábado 30, resultaron con daños considerables 27 buses, 6 troles y 5 tranvías, algunos de cuyos choferes sufrieron lesiones en el rostro ocasionadas por pedradas. También se registraron daños en dos autos radiopatrullas que quedaron con abolladuras y vidrios quebrados. El primero de ellos había sido atacado en Ismael Valdés Vergara esquina de 21 de Mayo.31

DECLARACIONES DE ESTUDIANTES

La directiva de la FECH realizó una serie de reuniones hasta entradas horas de la noche del sábado 30, discutiendo la posición que mantendría en los días siguientes. El lunes, los estudiantes pensaban presentar peticiones concretas al gobierno, sin dejar por ello de organizar desfiles callejeros para presionar por sus demandas.

Según declaraciones del presidente de la FECH, realizadas el sábado a la prensa, el movimiento era «en apoyo del pueblo y de sus propios hogares», por las continuas alzas de precios. Respecto a los actos de violencia durante las manifestaciones, Moraga expresó que la directiva de la FECH no estaba de acuerdo, pero que ellos se debían «a la represión de la fuerza policial» la cual «exalta los ánimos y ya nadie puede contenerse».32 En una declaración pública, dada a conocer en la noche del sábado, la FECH entre otros puntos señalaba:

«c) advierte a las autoridades que si prosigue la violencia contra el estudiantado, la FECH se verá en la obligación de proceder con mayor vigor para rechazarla; y

d) la FECH da de plazo hasta el lunes 1º de abril a las 24 horas, para que el gobierno derogue el decreto de alza en la locomoción, y de no hacerlo se decretará desde las 8 horas del martes un paro general del estudiantado universitario, primario y secundario en todas las ciudades del país».33

En seguida, la Confederación Nacional de Estudiantes, que agrupaba a las federaciones de alumnos de las siete universidades del país, acordó el siguiente voto, en horas de la noche del sábado:

«Exigir al gobierno terminar con la política de reprimir las protestas mediante la brutalidad; exigir la mantención de una tarifa estudiantil; […]; repudiar a ciertos elementos que escudados en el movimiento estudiantil se han aprovechado para: destruir locales comerciales, agredir a pasajeros de microbuses y destruir el material de semáforos e instalaciones municipales de la ciudad; decretar en principio un paro nacional para el martes 2 de abril a las 8 horas, en caso de que hasta ese momento la situación actual no haya sido solucionada; organizar mitines simultáneos en Santiago […], en Valparaíso […] y en Concepción […]».34

Por su parte, el Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, FEUC, en una reunión celebrada el día sábado, acordó:

«Repudiar enérgicamente la violencia desatada por el Cuerpo de Carabineros, por considerarla desproporcionada a la magnitud de los sucesos; ofrecer un voto de aplauso, y proporcionar su más decidido apoyo moral al presidente de la FECH, señor Eduardo Moraga Cuadra; censurar a quienes, escondiéndose entre los estudiantes cometen actos de violencia en contra de la propiedad pública y privada, pues sólo logran demostrar su atavismo y desacreditar al movimiento estudiantil; recomendar a los alumnos de la Universidad Católica, y al estudiantado en general, se abstengan de cometer tales actos de violencia; […]».35

Finalmente, la FEUC prestaba «un amplio estímulo» a sus «compañeros» de la Universidad Católica de Valparaíso y demás universitarios del puerto, «por su entereza moral y su actitud firme y tenaz».

DISCREPANCIAS ESTUDIANTILES

A las 13.30 horas del domingo 31 de marzo, el Comité Ejecutivo Nacional de la Federación de Estudiantes Secundarios de Chile, FESECH, hizo pública una declaración en la que se llamaba a los estudiantes a estar alertas frente a los acuerdos que se adoptarían en el curso de la tarde en el local de la FECH. Se protestaba también «por los actos de violencia desatados por la fuerza policial». Finalmente, expresaba que el ánimo de los estudiantes se había «enardecido» a causa del maltrato que ofrecían los choferes y por la «infiltración de elementos ajenos al estudiantado», que actuaban como «agitadores».36

La Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica, por su parte, solidarizaba y respaldaba «todos los movimientos de protesta realizados por la FECH» y, desde ya, adhería al paro del 2 de abril. Respecto a la actuación de carabineros, había acordado:

«Condenar por absurda, injustificada y totalmente sin criterio la violenta represión de las fuerzas policiales hacia estos movimientos de protesta».37

En la mañana del domingo, el Comité Ejecutivo de la FECH ya había difundido un comunicado en el cual manifestaba su disposición a mantener «intransigentemente» su movimiento hasta la derogación del alza, así como el estar preparando un «paro total universitario» para mediados de la semana.

Posteriormente, en el curso de la tarde, en sendas declaraciones el Comité Ejecutivo de la FECH expresó su acuerdo de continuar la lucha junto al pueblo de Santiago. Movimiento que continuaría «hasta las últimas consecuencias» mientras no se dispusiera «la libertad incondicional de todos los detenidos» y se derogara el decreto que había autorizado el alza de las tarifas de la movilización.

Luego de denunciar el atropello por parte del gobierno a todas las garantías legales -como, a su juicio, había sucedido con la detención del dirigente estudiantil Enrique Paris y la de numerosos dirigentes sindicales en la madrugada de ese domingo- la FECH ordenó la suspensión de las clases el día lunes a las 11 de la mañana para realizar asambleas en las que se informara de los últimos acontecimientos. Citaba, también, a una asamblea a las 19 horas del lunes en su local de Alameda. Por último, el Comité Ejecutivo de la Federación sostenía:

«Que no hemos solicitado entrevista alguna al ministro del Interior, como tendenciosamente lo ha querido hacer aparecer en sus declaraciones.

Que son risibles las pretensiones del Ministro del Interior en el sentido de exigir explicaciones a los estudiantes por los hechos acaecidos en distintas ciudades del país, por cuanto es el Gobierno y no el estudiantado el que debe dar explicaciones al país por los sucesos ocurridos.

Que no aceptaremos conversaciones con personeros del Gobierno hasta que no se haya dictado la libertad incondicional de todos los detenidos y se haya derogado el alza de las tarifas de la locomoción colectiva».38

Sin embargo, a las 21.30 horas una delegación de dirigentes estudiantiles visitó al Ministro del Interior en su residencia particular. Ella estaba integrada por el presidente de la FECH, Eduardo Moraga; por el presidente del Centro de Alumnos de Medicina, Patricio Rojas; y por un representante de la Confederación de Estudiantes Universitarios, el presidente de la FEUC, Roberto Gil Medina. Estos dirigentes le habrían expuesto al ministro «que las protestas organizadas por ellos habían sido encausadas dentro del orden y respeto a las autoridades». El ministro les habría asegurado que «el Gobierno permitiría las manifestaciones estudiantiles siempre que se realizaran dentro del orden y previa autorización de acuerdo a las disposiciones legales».39 También se había logrado un acuerdo en el sentido de que al día siguiente:

«… se reuniría la Comisión Coordinadora del Tránsito, con asistencia de dirigentes estudiantiles. La Comisión proporcionaría a los estudiantes todos los antecedentes que se tuvieron en cuenta para el alza de tarifas de la locomoción, y que si se llegara a la conclusión de que hay algo que modificar, esto se hará inmediatamente».40

Con posterioridad a esta reunión, el presidente de la FECH dio a conocer un comunicado en el cual se informaba de su realización y «sobre la verdadera situación de nuestras gestiones frente al alza de la locomoción colectiva». Como logro de la reunión, señalaba que el ministro del Interior se había comprometido a garantizar a los estudiantes el derecho a celebrar manifestaciones contra las alzas, «siempre y cuando no se produzcan actos de violencia». Se insistía, así mismo, en la necesidad de ampliar el movimiento:

«Como se ve, concebimos nuestro movimiento sólo como la iniciación de uno mucho más amplio, que despierte el espíritu de ciudadanía y nos dé el triunfo en la lucha presente. […]

En consecuencia, continuamos nuestra acción y recomendamos a los compañeros universitarios a mantener y organizar una protesta activa, abandonando la violencia, y de acuerdo a las futuras directivas que esta Federación imparta.

Al pueblo de Santiago, principal afectado con estas medidas lo invitamos a incorporarse en esta nueva etapa de nuestras luchas cívicas».41

Claramente existía una diferencia de criterios en la cúpula directiva de la FECH, o al menos una gran descoordinación. Se expresaba una vez más el conflicto entre el sector representado por su presidente -elegido con los votos de la falange, de los liberales y los conservadores- y el resto del Comité Ejecutivo, compuesto mayoritariamente por radicales, socialistas y comunistas. Ambos grupos apelaban a su legitimidad para dar conducciones divergentes: el presidente hacía valer su investidura y el comité su posición mayoritaria. Los primeros parecían preocupados por el carácter violento que asumían las protestas y estaban dispuestos a negociar con el gobierno la mantención del orden. Los otros, en cambio, parecían más interesados en politizar y extender el movimiento y no estaban dispuestos a negociar mientras el gobierno mantuviera la fuerte represión policial y el alza.

Expresivas del pensamiento y disposición del sector de izquierda de la FECH, resultan las declaraciones que «desde algún lugar de la capital» hiciera del dirigente radical Julio Stuardo:

«Como en oportunidades anteriores, los universitarios hemos encabezado y continuaremos este movimiento, por cuanto representa el trasunto de la voluntad de nuestro pueblo, arteramente engañado por estos aventureros llegados al poder, amparados en falaces promesas. […]

Los movimientos de Valparaíso sólo constituyen el comienzo de la expresión del repudio estudiantil y trabajador, frente a la actual gestión gubernativa. Sabemos que en esta lucha no estamos solos. Todo Chile nos respalda. Ha llegado el instante de decirle al señor Ibáñez, que el caos creado por su negativo gobierno toca a su fin».42

Se reproducía así -a nivel estudiantil y con otros contenidos- la tensión entre las tendencias políticas a negociar y aminorar el conflicto o bien a mantenerlo en función de sus objetivos finales. El rumbo que tomarían los acontecimientos en la semana que se iniciaba, se mostraba, entonces, incierto.

A juicio de muchos -entre ellos el comentarista político Luis Hernández Parker- a esas alturas el conflicto ya estaba prácticamente superado, fruto de las gestiones conciliatorias de Allende, Videla y los dirigentes de la FECH. Se trataba de un movimiento que «languidecía», que había encontrado «una solución digna y ecuánime para todos» y que ya «no daba para más».43 El lunes 1º de abril, sin embargo, terminaría diciendo otra cosa.

ENTRE CONVERSACIONES Y MANIFESTACIONES

Durante la mañana del lunes 1º de abril se realizó una reunión en el despacho del ministro del Interior a la que concurrieron el vicerrector de la Universidad de Chile, Hugo Sievers; el presidente de la FECH, Eduardo Moraga; y el secretario general de la Confederación de Estudiantes Universitarios, Roberto Bobenrieth. Minutos antes, estos mismos dos dirigentes estudiantiles habían conversado con el jefe de la Plaza, general Horacio Gamboa, a quien le habían solicitado garantías para hacer un desfile por las calles céntricas de Santiago. Misma petición que reiteraron al ministro Videla, el que sostuvo que no había inconvenientes si se cumplía con «las disposiciones legales y reglamentarias vigentes», entre las que figuraba el precisar fecha, hora y lugar.44

Moraga y Bobenrieth le solicitaron también al ministro del Interior que concretara su ofrecimiento respecto a informarlos sobre los estudios técnicos que habían llevado al alza de las tarifas de la locomoción colectiva. Según el oficialista diario La Nación, en seguida los dirigentes estudiantiles «repudiaron los actos de vandalismo realizados estos días en las calles de Santiago».45

Iniciada desde las 7 horas con el despliegue de 16 vehículos militares de la Escuela de Unidades Motorizadas del Ejército, la vigilancia militar se mantuvo durante todo el día lunes en las calles del centro de Santiago.46 Ello permitió además «dar descanso al personal de Carabineros», el cual sólo volvió a formar parte de los patrullajes en horas de la tarde. En efecto:

«… las calles céntricas fueron patrulladas durante todo el día de ayer y desde temprano por tanques, carros scouts, jeeps y otros vehículos del Ejército y de la Fuerza Aérea. En ellos iban oficiales, suboficiales y personal de tropa. Esta acción se prolongó hasta las primeras horas de la noche. Los vehículos tenían su punto de concentración en la Plaza Bulnes, con frente al Ministerio de Defensa».47

Recordemos que el lunes 1° de abril fue el día en que el general Gamboa declaró que tenía bajo sus órdenes 15.000 hombres armados prontos a intervenir, si era necesario.48

No obstante la vigilancia militar, algunos grupos desarrollaron igualmente manifestaciones en distintos sectores de la ciudad. Así, por ejemplo, temprano en la mañana, a eso de las 8 horas, en Avenida Matta con Santa Rosa «desconocidos» habían apedreado un microbús.49 En la comuna de Ñuñoa, alrededor del mediodía estudiantes de algunos colegios, y también adultos, protagonizaron una manifestación, que se inició en la Avenida José Pedro Alessandri :

«… formaron un desfile de más de cien personas, quienes a las 12 horas comenzaron a caminar por la Avenida Irarrázaval hacia Pedro de Valdivia, lanzando gritos de protesta contra los dueños y choferes de microbuses y troles. El tránsito fue paralizado hasta las 12.15 horas en que Carabineros logró disolver la manifestación».50

Los estudiantes de la Escuela de Derecho, por su parte, protagonizaron nuevamente una manifestación al abandonar masivamente sus aulas y volcarse sobre la calzada de la Alameda. Al mediodía y a los gritos de «Chile, sí! Ibáñez, no!», avanzaron hacia las calles céntricas donde engrosaron las filas de estudiantes de otras escuelas. Según la prensa de oposición, la columna fue «agredida por carabineros durante todo el trayecto». Ella habría sido disuelta violentamente por «un grupo móvil de carabineros» en Portugal con la Alameda.51

Los incidentes de mayor proporción se habrían producido alrededor de las 13 horas en Ahumada con Moneda, donde el carro lanza-agua de Carabineros intervino para disolver una manifestación; en la esquina de Huérfanos con Estado, donde «algunos elementos exaltados» quisieron destrozar la caseta de Carabineros del tránsito; y en Miraflores con Mac Iver.52

En horas de la tarde, la E.T.C.E. denunció en la Primera Comisaría de Carabineros que, entre las 12 y las 19 horas y fruto del apedreamiento de los manifestantes, habían sido dañados cinco buses y un tranvía en el perímetro comprendido entre las calles Mapocho, Bernardo O’Higgins, Bandera y Mac Iver.53 Más en general, la E.T.C.E. calculaba los daños sufridos por sus máquinas, hasta el día domingo, en 8 millones de pesos. Los empresarios particulares, por su parte, hasta el mediodía del lunes denunciaban daños por la suma de $25.792.000. Sus informaciones señalaban que 416 máquinas de 32 líneas de la capital y de servicios rurales habían sufrido daños diversos y rotura de vidrios. Se estimaba que las reparaciones podían tomar más de ocho días.54

MUERTE DE LA ESTUDIANTE ALICIA RAMÍREZ

En este ambiente de manifestaciones estudiantiles, casi festivas por momentos y que no llegaron a alterar seriamente la normalidad de la ciudad de Santiago, transcurrió buena parte del lunes 1º de abril. Sin embargo, el balance final del día no pudo hacerse sino hacia la medianoche y éste arrojó un saldo trágico. Un incidente entre estudiantes y la policía terminó con la muerte de una joven universitaria: Alicia Ramírez.

Fracasada una primera reunión de la FECH a las 11 horas -la mayoría de los dirigentes se habían ocultado al saber que eran buscados por la policía política para detenerlos por «incitar a la rebelión y alterar el orden público»- todo quedó postergado para una asamblea que estaba fijada para las 19 horas.55

La «agitada» asamblea de delegados de la FECH se inició, finalmente, cerca de las 20 horas. El presidente de la Federación, Eduardo Moraga, dio cuenta de las gestiones que «a título personal» había realizado ante el ministro del Interior. Los delegados acordaron mayoritariamente -por «escasa mayoría», informaría el diario La Nación- desahuciar dichas gestiones y decretar un paro general universitario por 48 horas, que se iniciaría a las 10 de la mañana del martes. Se mantuvo así el criterio de no avanzar con el gobierno sobre ninguna fórmula de acuerdo, mientras no se lograsen los objetivos del movimiento: la derogación del alza de las tarifas de la locomoción y la libertad de todos los dirigentes sindicales y estudiantiles.56

El paro acordado por la FECH contó con la inmediata adhesión de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios, cuyo comité directivo resolvió solidarizar con los universitarios e ir también a la huelga durante dos días. Esta Federación -que representaba a 180 mil estudiantes secundarios- recomendó, eso sí, a los alumnos del primer ciclo abstenerse de participar en manifestaciones callejeras. Idéntica actitud de adhesión asumieron la Federación Nacional de Estudiantes Normalistas y la Federación de Estudiantes Vespertinos y Nocturnos de Chile. Por su parte, la Confederación Nacional de Universitarios iba igualmente a la suspensión de clases a partir del martes, ya que se había vencido el plazo de dos días que había dado al gobierno para derogar las alzas. Los estudiantes de la Universidad Católica, en cambio, resolvieron no plegarse al paro.57

Durante la asamblea, los estudiantes conocieron, «por boca de sus dirigentes», la autorización dada por el general Horacio Gamboa para que se efectuara un desfile por la Alameda hasta frente a la Universidad de Chile. Así es como al finalizar la asamblea, los estudiantes universitarios, más delegaciones de secundarios, nocturnos y vespertinos, iniciaron un desfile hacia la casa central de la Universidad de Chile, llenando «de lado a lado» la calzada norte de la Alameda. Encaramados en la estatua de don Andrés Bello, algunos dirigentes hicieron uso de la palabra pidiendo «cordura y tranquilidad» a un auditorio «de más de dos mil jóvenes que escuchaba». Los dirigentes hicieron presente que debía respetarse el compromiso de no desfilar por las calles céntricas. Algunos grupos que intentaron dirigirse hacia el centro por calle Ahumada fueron disuadidos.58

Finalizado el acto frente a la Universidad de Chile, se cantó la canción nacional y se invitó a poner término a la manifestación «con una gran demostración de fuerzas» frente al local de la Federación:

«Eran poco menos de las 22 horas, cuando los estudiantes, sin haber apedreado ningún microbús ni atacado de hecho o de palabra a las fuerzas de la policía uniformada, llegaban de regreso al local de la FECH».59

Allí tuvieron que detenerse porque Carabineros había hecho una barrera en calle San Isidro y Alameda: «los muchachos encendieron papeles de diarios en improvisadas antorchas y empezaron a cantar sus himnos característicos». Cerró el acto Eduardo Moraga, quien dio a conocer el acuerdo de reunirse -todos los estudiantes- a las 12 horas del día siguiente, en la Plaza Vicuña Mackenna. Durante varios minutos los estudiantes «hicieron grandes rondas, mientras alegremente, cantaban consignas contra las alzas». Alrededor de las 22 horas, la mayoría de los manifestantes comenzaba a retirarse a sus casas.60

Todas las informaciones de prensa coinciden en señalar que luego ocurrieron violentos incidentes en el sector de Alameda y Moneda entre Mac Iver y Miraflores, fruto de lo cual los manifestantes corrieron por estas dos calles hacia el norte, hacia el sector de Mapocho. Todas coinciden también en que al llegar estos grupos a la calle Merced hubo nuevos enfrentamientos con la policía. «Nuevas tropas de asalto de carabineros le salieron al paso», diría al día siguiente Última Hora.61 La Tercera, por su parte, informaría: «cuando llegaban gritando a la altura de Merced, se sintieron disparos de carabinas…».62

Entretanto, a las 20.45 horas, el ministro Videla, al término de una reunión con los ministros de Economía, Defensa y Trabajo, además del subsecretario de Transportes y el director de la E.T.C.E., había formulado las siguientes declaraciones:

«Se está volviendo a la normalidad y así espero que continúe sucediendo hasta llegar a una completa serenidad de juicio, lo que es muy importante. Mientras tanto, el Gobierno está actuando con una tolerancia difícil de superar».63

En efecto, hasta ese momento, durante la jornada del lunes se habían producido alrededor de veinte detenciones y pocos heridos. Un balance que aunque provisorio era más auspicioso que el de los últimos días de la semana anterior. Sin embargo, las fuerzas policiales y militares -con una actitud menos tolerante al parecer que la del ministro del Interior- estaban actuando con rudeza. Es así como, lamentablemente, minutos más tarde el optimismo del coronel Videla se vería refutado por un desgraciado hecho protagonizado por las fuerzas que, bajo su propia responsabilidad política, debían resguardar el orden y la tranquilidad ciudadana.

Efectivamente, cuando los grupos ‘llegaban gritando a la altura de Merced, se sintieron disparos de carabinas…’. Eran las 22.40 y el día lunes 1° de abril se cerraba con un saldo de relativa calma. Fue entonces cuando, en Miraflores esquina Merced, a continuación de los hechos que hemos relatado, «un incidente inesperado abrió paso a la tragedia».64

Alicia Ramírez Patiño, estudiante del cuarto año de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Chile, de 23 años, originaria de La Calera y residente en el Pensionado Universitario de calle Santos Dumont, delegada de la Escuela de Enfermeras ante la directiva de la FECH, resultó muerta en dicho incidente. Junto a Alicia Ramírez, fue herido gravemente, también, el estudiante secundario Manuel Vásquez Ferreira, de 15 años.

TRAS LA MUERTE, LA VIDA CONTINUÓ

Entretanto, cuando en la FECH se tuvo conocimiento de la violenta represión desatada por carabineros en el sector de Miraflores, los dirigentes se pusieron en contacto con parlamentarios de los partidos populares. Los primeros en llegar fueron Haroldo Martínez y Mario Palestro, del Partido Socialista Popular, los que tuvieron que hacer grandes esfuerzos para poder entrar al local estudiantil, ya que estaba bajo fuerte vigilancia policial. En efecto:

«Como a las 22 horas, en atención a que los jóvenes no cejaban en sus desfiles relámpagos, llegó la caravana de tanques y carros de asalto. No intervinieron pero se situaron frente al local de la FECH, en perfecto orden de batalla».65

Los policías habían tendido «un verdadero cerco y no dejaban entrar ni salir a nadie del local». Desde la FECH los diputados socialistas tomaron contacto con el senador Ampuero, quien obtuvo del general Gamboa «la seguridad de que los estudiantes no serían molestados al abandonar su sede». Sin embargo, carabineros apaleó duramente a los estudiantes que se atrevieron a salir:

«No contento con esto, los carabineros -presas de un furor verdaderamente homicida- entraron a viva fuerza al local, en forma tan violenta que rompieron una cañería del agua potable. En el interior del local se produjo -con la entrada de los carabineros- un gran pánico».66

La tranquilidad en el centro de Santiago comenzó a retornar pasada la medianoche, cuando Carabineros, en colaboración con tropas del Ejército, «se mantuvieron alerta logrando, mediante continuas patrullas, evitar nuevos desórdenes».67 No así para los padres de Alicia Ramírez los que a esa misma hora eran notificados, en La Calera, de que su hija había sido herida en los incidentes de la capital. Tras un largo y tenso viaje, acompañados de dos de sus otros hijos, llegaron a la Posta de la Asistencia Pública a las tres de la madrugada. Durante más de una hora se les ocultó la verdad.68

Conocida la muerte de Alicia Ramírez, la reacción de la FECH no se hizo esperar. También en horas de la madrugada, el Comité Ejecutivo emitió una declaración en la que protestaba por el «asalto» que había sufrido su local por parte de la policía y los golpes que habían recibido los estudiantes que se encontraban en su interior, pero sobre todo protestaba por la actuación de Carabineros, que le había costado la vida a Alicia Ramírez y graves heridas a Manuel Vasquez y Max Perelman. En vista de estos hechos, la FECH exigía la derogación inmediata del alza de tarifas; el «retiro inmediato de las fuerzas de carabineros y su reemplazo por las Fuerzas Armadas»; la libertad incondicional de todos los detenidos; y la sanción inmediata a los responsables de «la masacre de estudiantes».69

Luego, la declaración destinaba un párrafo especial a las Fuerzas Armadas a las que se les pedía,»como parte del Pueblo de Chile», que supieran «conservar un sistema en que subsistan por lo menos las mínimas garantías para la persona humana». Finalmente, la FECH concluía:

«5°) Que el Gobierno de Chile se ha puesto al margen de las leyes al no respetar las garantías que la Constitución asegura a los habitantes del país. Ante esta situación, los estudiantes de Chile llaman a todos los trabajadores a un paro nacional hasta que no se logren los objetivos que ya hemos señalado».70

Por su parte, el presidente de la FECH, Eduardo Moraga, también emitió una airada declaración pública, recordando que en las entrevistas sostenidas con el ministro del Interior éste había garantizado el derecho de los estudiantes a celebrar reuniones y mitines. Lo cual, a su juicio, no había sido cumplido por el ministro Videla:

«Son del dominio público, que debido a la desmedida, provocante e inhumana actitud del Cuerpo de Carabineros de Chile una delegada a la Federación de Estudiantes de Chile ha sido asesinada, cientos de estudiantes detenidos y heridos, muchos de ellos de gravedad, aparte de los que se ignora su paradero. Es más, en respuesta a esta actitud los estudiantes realizaron sus desfiles en gran orden y disciplina. En esta forma, el señor Ministro del Interior ha mantenido su palabra de gobernante y de soldado. Muerto, heridos y detenidos señalan hasta qué punto se puede confiar en su palabra. El presidente de la FECH, con verdadero dolor de patriota y de chileno se siente liberado de todo compromiso con el señor Ministro y deplora que tan alto gobernante haya permitido esta criminal actuación que enloda al Gobierno y enluta a Chile».71

En la madrugada se tuvo conocimiento también que unidades militares de provincia estaban listas para partir hacia la capital «en caso de recibir una orden en tal sentido».72

LA RESPUESTA MASIVA DE LOS ESTUDIANTES

A las 8 y media de la mañana del martes 2 de abril el cuerpo de Alicia Ramírez fue recibido en el Instituto Médico Legal. Algunas horas después, se conocieron detalles de la herida que le causó la muerte, confirmándose la noticia de que el balazo había sido por la espalda:

«El proyectil (bala de guerra) entró por la región glútea superior derecha y causó un estallido dentro del cuerpo destrozando el hueso ilíaco, que saltó en astillas repartidas en el interior del organismo de la joven. La bala no salió, pero el hueso que estalló rompió los tejidos, abriendo un boquerón en el costado derecho. Los médicos que recibieron a Alicia Ramírez comprobaron que ésta se había desangrado…».73

Poco antes del mediodía de ese día martes, llegaron al Instituto Médico Legal los padres de la estudiante fallecida, viviéndose momentos «desgarradores». Su intención era llevar el cuerpo de la muchacha a su pueblo natal de Los Nogales, al interior de La Calera. Sin embargo, fueron informados que previamente debían conseguir la autorización del Primer Juzgado del Crimen. Se sabía, también, que la FECH tenía intenciones de velar el cuerpo de la universitaria en su local, antes de ser conducido a la Estación Mapocho.74

Recordemos que la FECH había convocado a un paro de 48 horas a partir de las 10 de la mañana y a una concentración, a partir de las 10 y media, en la Plaza Vicuña Mackenna, a metros de su local de Alameda. Luego, se contaba con la autorización para hacer una manifestación por determinadas calles del centro de Santiago.75

Desde temprano en la mañana -desde las 8.30 horas según algunas informaciones- estudiantes secundarios y universitarios abandonaron sus liceos y escuelas para dirigirse en pequeños grupos a la Plaza Vicuña Mackenna, situada en la Alameda a un costado de la Biblioteca Nacional. Los primeros en llegar fueron los estudiantes secundarios que en improvisadas tribunas escucharon a los dirigentes de los diferentes establecimientos educacionales.76

En efecto, el paro convocado por la FESECH se hizo efectivo en la totalidad de los colegios y liceos de Santiago, dependientes del Ministerio de Educación. Los alumnos, en su gran mayoría, no concurrieron a clases y después de las 10 horas comenzaron a concentrarse en la Plaza Vicuña Mackenna.

En los liceos de hombres de Santiago se registró un ausentismo de más del 80% de los estudiantes y los que concurrieron a clases fueron enviados a sus casas después de la segunda o tercera hora. Por su parte, los liceos de niñas, que contaron con una asistencia muy irregular, autorizaron a sus alumnas para regresar a sus hogares antes del mediodía y cerraron los colegios para evitar problemas.77

En el caso de los estudiantes universitarios, la mayoría se dirigió a sus escuelas y facultades, pero no para asistir a clases sino para organizar su desplazamiento hasta la FECH, el que se hizo tanto en grupos pequeños como en marchas organizadas.

Finalmente, los «diez mil estudiantes» que se habían concentrado en la Plaza Vicuña Mackenna dieron inicio -llevando su nombre «a flor de labios»- a un gran desfile en homenaje a Alicia Ramírez. Eran cerca de las 11 de la mañana. Precedida por el estandarte enlutado de la Federación de Estudiantes y por una gran bandera chilena, la columna bajó por la Alameda y dobló hacia el centro por calle Estado. A los gritos de «Si nos apuntan con pistola, le daremos poca bola; si nos apuntan con fusiles, gritaremos Viva Chile», los miles de estudiantes avanzaron hasta la Plaza de Armas.78

«En cada esquina los estudiantes se detenían para gritar: ‘¡Compañera Alicia Ramírez Patiño… presente!’. El grito lo repetían tres veces y al final el abanderado preguntaba: ‘¿Quién la mató?’. La respuesta, coreada por diez mil gargantas, decía: ‘Dos pacos’».79

Llegada a la Plaza de Armas, la columna dobló por Compañía -contra el tránsito- y dio la vuelta completa por la calles Ahumada y Monjitas siguiendo hasta Mac Iver, por donde volvió hacia la Alameda Bernardo O’Higgins. Al paso de los estudiantes, que llenaban completamente la calzada, el público les manifestaba su adhesión.80

De vuelta al local de la FECH, cerca de las 12.30 horas, los miles de estudiantes se sentaron en la calzada para oír la palabra de sus dirigentes, los que luego de pedir y guardar un minuto de silencio en homenaje a la estudiante fallecida, llamaron a no apedrear los microbuses ni agredir a los «señores carabineros».

Primero habló un dirigente secundario, el que instó a sus compañeros a «continuar luchando unidos» y a no volver a clases al día siguiente, ya que el paro decretado era por 48 horas. A las 13 horas habló, finalmente, el dirigente de la FECH Aníbal Palma, quien junto con destacar la actitud asumida por la Federación para que el gobierno derogara el alza de tarifas en la locomoción, recordó que los estudiantes luchaban por «tres puntos importantísimos»: libertad de todos los estudiantes detenidos, derogación de las alzas de tarifas y castigo a los culpables de la muerte de Alicia Ramírez.81

Luego:

«En los instantes en que los manifestantes coreaban la Canción Nacional como último acto antes de retirarse a sus casas, llegaron allí por Mac Iver los estudiantes de Medicina, que en número de 500, se plegaron al homenaje a Alicia Ramírez Patiño y a la protesta estudiantil por su crimen».82

En efecto, los estudiantes de la Escuela de Medicina habían paralizado sus clases al mediodía para sumarse a las manifestaciones estudiantiles. Con sus delantales blancos habían avanzado por calle Panteón hacia Independencia y de ahí al centro de la ciudad. Abrían la marcha los dirigentes del Centro de Alumnos, que iban precedidos de «estudiantes en tres motocicletas».83

Durante la realización de estos desfiles, los estudiantes chocaron en varios puntos con carabineros, pero sin producirse incidentes demasiado graves. Los policías fueron objeto de la ira estudiantil ya que eran sindicados como los autores de la muerte de Alicia Ramírez. Como lo sostuviera el periodista Mario Carneyro, «el cadáver de Alicia Ramírez estaba flotando siniestramente fuerte» en el ambiente, lo que, a su juicio, indicaba la posibilidad de violencia. Sin embargo, los desfiles de la mañana no la produjeron:

«Hubo momentos en que afloró el rencor y la ira en las filas estudiantiles, pero ello era sólo producto de la baja sufrida en sus filas y el ver cómo los causantes de su muerte vigilaban aún, casi provocativamente, su desfile».84

Pero poco después de las 13.15 horas, cuando la multitud de estudiantes se dispersó por la Avenida Bernardo O’Higgins y otras arterias de la ciudad, «la muchachada comenzó a provocar a carabineros, quienes actuaron con gran energía para ahuyentarlos».85 La tranquilidad duró, entonces, sólo unas escasísimas horas: «porque después del mediodía arreciaron los hostiles disturbios y la atmósfera se caldeó en grado extremo».86

Así, hasta antes del mediodía, «nadie presagiaba la tormenta que iba a producirse en la tarde».87

En efecto, a partir de la tarde del martes 2 de abril el movimiento en protesta por el alza en el valor de los pasajes de la locomoción colectiva, iniciado principalmente por los estudiantes, tomará otro giro en la ciudad de Santiago. Se convertirá en un movimiento social de protesta más amplio, que involucrará a otros actores y que adquirió grados de violencia inusitados: en ese contexto los estudiantes irán perdiendo protagonismo.

REFLEXIONES FINALES

El análisis descriptivo que hemos presentado de la participación de los estudiantes en los sucesos de abril de 1957, sienta una base de información histórica que deja abierta la posibilidad de interpretación de los hechos narrados, cuestión -esta última- que escapaba a los propósitos de este artículo.

Sin embargo, como pistas o balizas que pueden orientar un análisis más interpretativo, proponemos las siguientes:

• Si bien son principalmente los estudiantes universitarios los que participan más activamente en los sucesos de abril de 1957, la historia consigna la presencia de estudiantes secundarios y vespertinos. Los estudiantes nocturnos o vespertinos parecen haber jugado un rol particular, en tanto actores que se identifican no sólo por su condición de estudiantes sino también por su condición de adultos y, en muchos casos, trabajadores.

• Los estudiantes de la época, así como en períodos anteriores, buscaron establecer alianzas con otros sectores populares a través de los ‘comandos contra las alzas’. De ese modo conectaron sus reivindicaciones y capacidades con otras más amplias y variadas, constituyendo un referente organizacional en que las identidades sociales y políticas podían articularse de modo más efectivo, en función de un interés más específico.

• La Federación de Estudiantes de Chile, FECH, adquiere un protagonismo especial en los sucesos de abril de 1957, proveyendo al movimiento de una estructura organizacional legitimada, que es reconocida no sólo al interior del estudiantado sino también a nivel de la sociedad y del mundo político. La FECH ocupa e interviene en el espacio público, a través de sus dirigentes, de sus declaraciones y de sus convocatorias a manifestaciones.

• El movimiento estudiantil organizado vive tensiones y conflictos internos a propósito de cómo enfrentar los sucesos de abril de 1957. Ellos se explican, en parte, por la presencia en su seno de distintas orientaciones políticas, que reproducen las posiciones que se expresan en el sistema de partidos, y, también, por la existencia de distintas maneras de concebir la lucha social y estudiantil. Estas tensiones se van a expresar, por ejemplo, en el modo de relacionarse con las autoridades políticas de la época.

• La muerte de una estudiante, Alicia Ramírez, cuando los mecanismos institucionales de contención, incluida la represión, parecían funcionar y el movimiento comenzaba a decaer, implicó su radicalización. Sin embargo, esta misma agudización del conflicto, significó, finalmente, que los estudiantes se vieran sobrepasados por los acontecimientos y cedieran su protagonismo a otros sectores sociales.

• Los sucesos de abril de 1957 parecen confirmar la capacidad de los movimientos estudiantiles, en determinados momentos históricos, de canalizar y expresar malestares sociales más amplios y profundos, a propósito de problemas sensibles para el conjunto de la sociedad.

Agosto 2007

Notas

* Pedro Milos
Doctor en Ciencias Históricas de la Universidad Católica de Lovaina; Director del Departamento de Historia, Facultad de Filosofía y Humanidades, de la Universidad Alberto Hurtado.

NOTAS

1 La investigación a la que hago referencia ha sido condensada recientemente en el libro “Historia y memoria: 2 de abril de 1957”, LOM, 2007. Allí puede encontrarse una completa revisión historiográfica de los sucesos del 2 de abril, basada en la confrontación de historia y memoria, así como todos los antecedentes metodológicos de la investigación de base.

2 El desgraciado incidente costó la vida al obrero Manuel Rojas, detenido el día 7 de febrero por Carabineros. A pocas horas de ser liberado, Rojas debió ser internado en la Posta Central donde posteriormente falleció. El parte médico oficial dio como causa de la muerte una pancreatitis aguda; sin embargo, existían fundadas sospechas de que el motivo hubiesen sido los golpes recibidos durante la detención. Sobre este incidente y las movilizaciones estudiantiles de enero y febrero, ver: Salazar, Gabriel, Violencia política popular en las ‘grandes alamedas’, Ediciones SUR, Santiago, 1990, pp.261-264

3 Una de las consignas de la campaña de Stuardo, difundida a través de la prensa, era: «Contra las alzas. Estudiantes y trabajadores». En: Mundo Libre, Santiago, 3/3/57, p.1.

4 En la época, la FECH representaba a 14.000 estudiantes de la Universidad de Chile de Santiago y de Valparaíso, sin embargo ejercía un liderazgo gremial y político indiscutido sobre el conjunto de los estudiantes del país.

5 En la época, el periodista Luis Hernández Parker lo definió como «el tímido, inexperto y falangista presidente de la FECH».

6 Ver: «‘Congeladas’ matrículas en la ‘U’», Las Ultimas Noticias, Santiago, 8/3/57, p.20 y «La FECH a los estudiantes de la Universidad de Chile», El Siglo, Santiago, 11/3/57, p.5

7 Una docena de estudiantes, sentados en el suelo la mayoría y de pie otros, en espera de poder matricularse, se observan en una foto de primera plana titulada: «Así trata la Universidad a sus futuros alumnos», La Nación, Santiago, 7/3/57, p.1

8 Al respecto, ver: «El rigor policial acalló la protesta juvenil», Mundo Libre, Santiago, 22/3/57, p.3; «Furioso apaleo contra estudiantes», El Siglo, Santiago, 22/3/57, p.1; y «Paro hará la FECH», El Siglo, Santiago, 22/3/57, p.1

9 De acuerdo a: «Federaciones obreras y Comando contra alzas estudia demanda contra gobierno», Ultima Hora, Santiago, 5/3/57, p.6.

10 Este llamado fue difundido en: «Acción permanente contra las alzas», El Siglo, Santiago, 16/3/57, p.4 y «Bajo poder adquisitivo de jornales alienta la lucha contra las alzas», Mundo Libre, Santiago, 18/3/57, p.3

11 «Acción permanente…», El Siglo, Santiago, 16/3/57, p.4

12 En general, ver: «Violencia por alza en la locomoción: los estudiantes salen a la calle», Las Ultimas Noticias, Santiago, 29/3/57, p.3 y18 y «En la capital también hubo manifestaciones de protesta», El Mercurio, Valparaíso, 29/3/57, p.14

13 Según: «Desagrado público por alza de tarifas de la locomoción origina violencias», El Mercurio, Santiago, 29/3/57, p.1 y 14.

14 «Incidentes en Santiago», El Siglo, Santiago, 29/3/57, p.1

15 Al respecto, ver: «Violentos incidentes hubo anoche también en Santiago», La Tercera, Santiago, 29/3/57, p.11

16 Según: «Graves desmanes hubo anoche en sector central», El Diario Ilustrado, Santiago, 29/3/57, p.4 y «Quieren aplicar ley de Defensa a 6 estudiantes», La Tercera, Santiago, 29/3/57, p.20. Ver también: Proceso Nº 16/57, Corte de Apelaciones de Santiago, 1957.

17 «Elementos políticos promueven desórdenes callejeros», La Nación, Santiago, 29/3/57, p.1

18 Según: «Estudiantes y agitadores promovieron ayer nuevos desórdenes en la capital», El Mercurio, Santiago, 30/3/57, p.17 y 21 y «4 horas de lucha callejera», El Siglo, Santiago, 30/3/57, p.1

19 Para una visión parcial de lo acontecido en Santiago, a partir del viernes 29 de marzo, ver el reportaje titulado «Las alzas de la locomoción repercuten en Santiago», aparecido en: Revista Zig Zag, N°2.715, 6/4/57, pp.38-41

20 Según: «Noticiario Nacional», Las Ultimas Noticias, Santiago, 30/3/57, p.20; «A Talca viajó ayer el Jefe del Estado», El Diario Ilustrado, Santiago, 30/3/57, p.1 y 2; y «A Talca partió ayer el Presidente, para regresar el domingo», El Sur, Concepción, 30/3/57, p.5

21 Al respecto, ver: «Paro general considera la Federación de estudiantes», El Debate, Santiago, 30/3/57, p.1

22 «En la mañana comenzaron los incidentes», La Tercera, Santiago, 31/3/57, p.10 y 11

23 De acuerdo a: «Creció la represión policial estimulada por el gobierno», Mundo Libre, Santiago, 31/3/57, p.8; «Desmanes callejeros volvieron a repetirse ayer en la capital», La Nación, Santiago, 31/3/57, p.1 y 2; y «Nuevos incidentes en la capital, hay heridos», La Unión, Valparaíso, 31/3/57, p.1

24 «En la mañana…», La Tercera, Santiago, 31/3/57, p.10 y 11

25 De acuerdo a: «Prosiguió agitación en torno al problema de la locomoción colectiva», El Mercurio, Santiago, 31/3/57, p.29 y 33 y «Bombas y piedras llovieron en Plaza de Armas: al mediodía recrudecieron incidentes; 35 detenidos», Ultima Hora, Santiago, 30/3/57, p.16

26 «Nuevos incidentes…», La Unión, Valparaíso, 31/3/57, p.1

27 Ver: «Tacos en el centro» (foto), La Segunda, Santiago, 30/3/57, p.1

28 «En la mañana…», La Tercera, Santiago, 31/3/57, p.10 y 11

29 Según: «Batalla campal en la plaza de Armas», El Siglo, Santiago, 31/3/57, p.9

30 Según: «Nuevos incidentes, La Unión, Valparaíso, 31/3/57, p.1

31 De acuerdo a: «Treinta y dos personas heridas en incidencias de anoche en Santiago», El Diario Ilustrado, Santiago, 31/3/57, p.5 y 11; «Nuevos incidentes, La Unión, Valparaíso, 31/3/57, p.1; y «Prosiguió agitación…», El Mercurio, Santiago, 31/3/57, p.29 y 33

32 Declaraciones en: «Prosiguió agitación…», El Mercurio, Santiago, 31/3/57, p.29 y 33 y «Peticiones concretas al Gobierno hará Federación de Estudiantes», El Mercurio, Valparaíso, 31/3/57, p.12

33 «Plazo hasta mañana para derogar decreto de alza», La Tercera, Santiago, 31/3/57, p.11

34 «Prosiguió agitación…», El Mercurio, Santiago, 31/3/57, p.29 y 33. Las siete universidades del país, en esa época, eran: la Universidad de Chile, la Universidad Católica y la Universidad Técnica del Estado, en Santiago; la Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad Técnica Federico Santa María y la Universidad de Chile, en Valparaíso; y la Universidad de Concepción, en Concepción.

35 «Prosiguió agitación…», El Mercurio, Santiago, 31/3/57, p.29 y 33. También en: «La FEUC censura actos de violencia», El Diario Ilustrado, Santiago, 31/3/57, p.11; «Peticiones concretas…», El Mercurio, Valparaíso, 31/3/57, p.12; y «Plazo hasta mañana…», La Tercera, Santiago, 31/3/57, p.11

36 De acuerdo a: «Directiva de estudiantes secundarios formuló ayer una declaración pública», La Nación, Santiago, 1º/4/57, p.10; «Por ningún motivo echarán pié atrás los estudiantes», Ultima Hora, Santiago, 1°/4/57, p.3; y «Los secundarios a la pelea contra el alza», El Siglo, Santiago, 1°/4/57, p.6

37 «Por ningún motivo…», Ultima Hora, Santiago, 1°/4/57, p.3

38 «Proseguiremos nuestra pelea dice la Federación de Estudiantes», Mundo Libre, Santiago, 1°/4/57, p.3. También: «Por ningún motivo…», Ultima Hora, Santiago, 1°/4/57, p.3 y «Paro realiza hoy la FECH», El Siglo, Santiago, 1°/4/57, p.5

39 De acuerdo a: «Acusados de…», El Mercurio, Valparaíso, 1°/3/57, p.14

40 «Informarán a estudiantes sobre antecedentes del alza de la locomoción», El Mercurio, Santiago, 1°/4/57, p.13

41 «No hubo desmanes, El Diario Ilustrado, Santiago, 1°/4/57, p.1 y 2. También en: «Aclaran los estudiantes», Las Ultimas Noticias, Santiago, 1°/4/57, p.16

42 «Ha llegado el instante de poner atajo al caos creado por el gobierno actual», Mundo Libre, Santiago, 1°/4/57, p.3.

43 Ver: «La Semana Política», por Hernández Parker, Revista Ercilla, N°1.144, 10/4/57, pp.4-5

44 Según: «Ministro Videla no concurrirá a sesión especial de la Cámara», La Segunda, Santiago, 1°/4/57, p.5; «Ganaron la pelea los estudiantes», Ultima Hora, Santiago, 1°/4/57, p.16; y «Normalidad en servicios de locomoción colectiva volvió a alterarse anoche», El Mercurio, Santiago, 2/4/57, p.15 y 19

45 De acuerdo a: «Universitarios repudian los desmanes en Santiago», La Nación, Santiago, 2/4/57, p.1 y 2

46 Ver: «Resguardan el orden público» (foto), La Segunda, Santiago, 1°/4/57, p.1; «Tanques en el centro de Santiago», Las Ultimas Noticias, Santiago, 1°/4/57, p.1; y «Tanques y carros de asalto en las calles de la ciudad», Clarín, Santiago, 2/4/57, p.16

47 «Normalidad …», El Mercurio, Santiago, 2/4/57, p.15 y 19

48 Según: «15 mil hombres con el fusil bajo el brazo tiene el general Gamboa para imponer orden», Clarín, Santiago, 2/4/57, p.16. Al respecto, cabe señalar que el acuartelamiento del nuevo contingente -clase 1937, que debía cumplir con su servicio militar ese año- anunciado para el lunes 1° de abril, fue postergado para el lunes siguiente. La explicación que se dio, fue la de «no distraer personal de las Fuerzas Armadas» que estaban acuarteladas en primer grado «en atención a las protestas públicas e incidentes registrados por el alza de las tarifas». Sobre este punto ver: «Acuartelamiento del contingente», El Mercurio, Santiago, 2/4/57, p.15 y «Postergaron la acogida del nuevo contingente militar», La Tercera, Santiago, 2/4/57, p.3

49 Según: «Disminuye …», La Segunda, Santiago, 1°/4/57, p.12

50 «Normalidad …», El Mercurio, Santiago, 2/4/57, p.15 y 19. También: «Disminuye …», La Segunda, Santiago, 1°/4/57, p.12

51 De acuerdo a: «Incidentes en Escuela de Derecho», Ultima Hora, Santiago, 1°/4/57, p.16 y «Chile sí, Ibáñez no, gritaron los estudiantes: 200.000 inician paro de protesta en todo Chile», Mundo Libre, Santiago, 2/4/57, p.2

52 «Graves incidentes promovieron anoche elementos extremistas», La Nación, Santiago, 2/4/57, p.1

53 Según: «Graves …», El Diario Ilustrado, Santiago, 2/4/57, p.1 y 2

54 Según: «Daños a locomoción colectiva de Santiago se calculan en 35 millones», El Diario Ilustrado, Santiago, 2/4/57, p.1. El día lunes, la ETCE haría saber que considerando las máquinas de Santiago y Valparaíso, los daños se elevaban por sobre de los 20 millones de pesos. Ver: «21 millones de pesos cuesta a la ETCE la protesta contra las alzas: puros vidrios rotos», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.5

55 De acuerdo a: «Universitaria muerta y niño grave por balas y cuatro heridos más en Santiago», El Sur, Concepción, 2/4/57, p.1 y 4

56 De acuerdo a: «La FECH llama a un paro nacional», La Tercera, Santiago, 2/4/57, p.9; «Estudiantes iniciarán hoy paro de 48 horas», La Unión, Valparaíso, 2/4/57, p.1; y «Universitarios …», La Nación, Santiago, 2/4/57, p.1 y 2

57 Según: «Secundarios y universitarios paran por 48 horas», El Siglo, Santiago, 2/4/57, p.5; «Enérgico acuerdo de alumnos vespertinos», Mundo Libre, Santiago, 2/4/57, p.16; «La FECH…», La Tercera, Santiago, 2/4/57, p.9; y «Estudiantes…», La Unión, Valparaíso, 2/4/57, p.1

58 De acuerdo a: «Trágica emboscada tendieron carabineros», El Siglo, Santiago, 2/4/57, p.5; «Salvajismo y crueldad desplegó carabineros», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.9; y «Un muerto y 14 heridos graves», La Tercera, Santiago, 2/4/57, p.8 y 9

59 «Salvajismo…», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.9

60 De acuerdo a: «Un muerto…», La Tercera, Santiago, 2/4/57, p.8 y 9 y «Trágica…», El Siglo, Santiago, 2/4/57, p.5. En discordancia con la mayoría de las informaciones de prensa, El Mercurio de Santiago señala que poco después de las 21 horas, se habrían organizado dos desfiles en sendos puntos de la Alameda: uno, en la calle Estado con Alameda (que podría coincidir con la manifestación frente a la Casa central de la Universidad de Chile) y el otro, más al oeste, en calle Brasil. Ambos habrían tratado de llegar al local de FECH, aunque -según estas informaciones- su composición no era mayoritariamente estudiantil. En sus desplazamientos, estos grupos habrían apedreado «cerca de una decena de microbuses y trolebuses». Ver: «Normalidad …», El Mercurio, Santiago, 2/4/57, p.15 y 19

61 «Salvajismo…», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.9

62 «Un muerto…», La Tercera, Santiago, 2/4/57, p.8 y 9

63 «Declaraciones que formuló el ministro del Interior», El Diario Ilustrado, Santiago, 2/4/57, p.4

64 De acuerdo a: «Trágico saldo de los incidentes callejeros: una estudiante muerta», Las Ultimas Noticias, Santiago, 2/4/57, p.3 y 14

65 «Un muerto…», La Tercera, Santiago, 2/4/57, p.8 y 9

66 «Trágica…», El Siglo, Santiago, 2/4/57, p.5

67 De acuerdo a: «Normalidad …», El Mercurio, Santiago, 2/4/57, p.15 y 19

68 Según: «‘Mamita…», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.8

69 De acuerdo a: «La FECH llama a un paro nacional», La Tercera, Santiago, 2/4/57, p.9

70 «Emplazamiento al S. Gobierno», Mundo Libre, Santiago, 2/4/57, p.9

71 «La FECH…», La Tercera, Santiago, 2/4/57, p.9

72 Según: «Trágico saldo…», Las Ultimas Noticias, Santiago, 2/4/57, p.3 y 14

73 «Por la espalda…», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.16

74 De acuerdo a: «En la FECH velarán hoy cadáver de Alicia Ramírez», La Segunda, Santiago, 2/4/57, p.12 y «A ‘Los Nogales’ serán llevados los restos de Alicia Ramírez», El Mercurio, Santiago, 3/4/57, p.15

75 Según: «Tiroteos y balazos hubo en incidentes de hoy», El Debate, Santiago, 2/4/57, p.1

76 Según: «Reanudadas esta mañana las incidencias estudiantiles», La Segunda, Santiago, 2/4/57, p.12; «Clima de revuelta vivió ayer Santiago», La Nación, Santiago, 3/4/57, p.1 y 5; y «La ciudad está bajo control militar y sujeta al toque de queda desde ayer», El Diario Ilustrado, Santiago, 3/4/57, p.1 y 2

77 Según: «Suspendidas…», El Mercurio, Santiago, 3/4/57, p.11. Algunos ejemplos: al Liceo de Hombres N°3 de Aplicación, que contaba con 1.700 alumnos, concurrieron los cursos de preparatorias y un 5% de los alumnos del primer ciclo de humanidades; en el Victorino Lastarria, asistió un 50% de los estudiantes de preparatorias y un 30% de humanidades; en el Liceo de Niñas N°1, que contaba con 2.200 alumnas, asistieron 600.

78 De acuerdo a: «‘Compañera Alicia Ramírez… Presente’, fue el grito emocionado del desfile estudiantil de mediodía», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.16 y «Reanudadas…», La Segunda, Santiago, 2/4/57, p.12

79 «‘Compañera…», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.16

80 Según: «Reanudadas…», La Segunda, Santiago, 2/4/57, p.12; «‘Compañera…», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.16; y «Clima…», La Nación, Santiago, 3/4/57, p.1 y 5

81 De acuerdo a: «‘Compañera…», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.16 y «Reanudadas…», La Segunda, Santiago, 2/4/57, p.12.

82 «‘Compañera…», Ultima Hora, Santiago, 2/4/57, p.16

83 De acuerdo a: «En la FECH…», La Segunda, Santiago, 2/4/57, p.12.

84 «Santiago un campo de batalla», por Mario Carneyro, La Tercera, Santiago, 3/4/57, p.8 y 9. La crónica sobre el día 2 de abril, escrita por el periodista Mario Carneyro a partir de sus vivencias personales de ese día en el centro de Santiago y publicada al día siguiente, constituye un documento de gran valor.

85 De acuerdo a: «Reanudadas…», La Segunda, Santiago, 2/4/57, p.12

86 De acuerdo a: «Intentaron repetir sangriento ‘Bogotazo’: ¡Pillaje desatado con asaltos y apagones de luces en céntricos sectores de Santiago», Clarín, Santiago, 3/4/57, p.8 y 9

87 De acuerdo a: «Santiago…», por Mario Carneyro, La Tercera, Santiago, 3/4/57, p.8 y 9

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