"Las demandas, sueños y necesidades de obreros y empleados se harán sentir con fuerza, una vez más, en este 1 de Mayo con la esperanza que nuestro Chile se remezca y sacuda de tantas injusticias e inequidades arrastradas por decenios."
En este Chile, donde algunos nos quieren tener sumergidos en la discusión por la comida chatarra, en la colusión de las grandes cadenas de farmacias y en las mega empresas de buses intercomunales, en los desaciertos de una ex intendenta, la no identificación de responsables en el aviso del tsunami del año pasado, y aún ,la próxima ruta de la carrera Dakar, sería muy saludable que fijemos nuestra atención y preocupación en los anhelos por los que clama la sociedad en su conjunto para que la justicia social sea una realidad que podamos palparla y disfrutarla con prontitud, toda vez que desde hace decenios hemos escuchado el campanear de los discursos que en la hora presente llevan impregnada la letra chica ,por lo que cuesta sacar las conclusiones de aquello que nos quisieron decir las autoridades.
Lo hemos dicho por este mismo medio: las riquezas naturales de nuestro país permitirían que los más pobres salgan de su situación de postergación, limando con fuerza la injusticia que cargan por años acumulando grados crecientes de rabia y frustraciones.
Los profesionales de la educación lo sabemos: si no somos capaces de formar profesionales y técnicos llevaremos a cuesta la frustración de no ser capaces de elaborar piezas y matrices con los metales que hasta ahora se embarcan sólo como lingotes y grandes rollos de alambre para que sean otros los países a los que tengamos que comprarles las maquinarias y artefactos a precios prohibitivos.
Para ello, es bueno poner oídos a lo que plantean algunos alcaldes(muy pocos) que ponen énfasis en sus anhelos de dar más solidez a la educación municipalizada o pública para que abra sus brazos generosos a quienes provienen de las familias más modestas, entregándoles la savia enriquecida que sabrán verterla para engrandecer al país con una equidad que aún no la hemos vislumbrado .Pero para que esto cristalice, es menester que los gobiernos deben invertir más en la educación que soportan los municipios, como lo apreciamos hasta el año 1973,con débiles chispazos atisbados en años recientes. De no ocurrir lo planteado, seguiremos viendo a niñas y niños de los sectores rurales y de las poblaciones de las ciudades sin las más mínimas capacidades para enfrentar los desafíos de los tiempos actuales; y desde luego, seguirán siendo pobres.
Celebremos, entonces, este Día del Trabajo con las esperanzas de ver días más promisorios para todos quienes transitamos por los senderos de la patria, apartando los guijarros que las más de las veces no dejan caminar con presteza.
PEDRO DIAZ ROJAS.

No hay comentarios:
Publicar un comentario