jueves, 14 de octubre de 2010

UNIDAD BAJO, Y SOBRE LA TIERRA.-

Por: PEDRO DÍAZ ROJAS
LA SERENA
14 de Octubre de 2010

"La experiencia vivida por los 32 chilenos y un boliviano en la mina de Atacama nos ha mostrado que es posible el forjamiento de una unidad que muchos la quisiéramos en todos los ámbitos de la convivencia americanista."

Son varios los próceres y líderes americanistas que han planteado y luchado desde hace ya dos siglos por la unidad de América para enfrentar los diversos desafíos que en la hora presente y en tiempos pretéritos han mantenido a estos pueblos sumidos en la pobreza, mientras las grandes potencias que vinieron como "colonizadores" se han enriquecido a nuestras expensas, e impidiendo que transitemos juntos por los senderos de la justicia social y la dignidad de nuestros pueblos.

Bien sabemos que las necesidades y falencias de los pueblos de este continente americano son múltiples, y en lugar de enfrentar unidos estos desafíos hemos optado por mirarnos con recelo intensificando los gastos en armamentos en desmedro de las debilidades en educación, salud y, vivienda.

Digamos que nuestra mirada para aprender de Europa ha sido débil, toda vez que en ese continente, integrado por países que tienen lenguas diversas y que comerciaban con monedas distintas supieron derribar muros y fronteras para asumir desafíos comunes, después de haberse trenzado en feroces guerras, acaeciendo la última hace más de 65 años y que puso fin al nazismo que inspiró el desquiciado mental llamado Hitler.

Volviendo a esta experiencia de los mineros bajo tierra estamos ciertos que de lo que menos hablaron fue de la guerra pasada entre Chile y Bolivia, y que su acento fue mantenerse siempre unidos ante esa horrorosa realidad; y porqué no pensar ,que sus pensamientos fueron coincidentes en pedir a sus gobernantes que pudiésemos compartir las riquezas naturales, como asimismo, un poco de mar en ese desierto nortino, cuya franja de más de 30 kilómetros nadie ocupa entre Arica y Tacna.

Seguramente, no faltarán algunos "patrioteros" que con voces roncas y trasnochadas esgriman que esos territorios los ganamos en una guerra, desechando así, establecer una férrea unidad, esta vez ",sobre la tierra."

Los gobiernos anteriores a la dictadura de Pinochet (lo mismo que él) no supieron dar signos de unidad; durante la Concertación los avances fueron nulos, no faltando en cada ocasión los gritos guerreros; y lo que hemos visto y escuchado a los presidentes Piñera y Morales en esos cerros copiapinos abre esperanzas de que cristalice el sueño de unidad americanista para beneplácito de ambos pueblos. Sería un gran paso que ojalá nos sorprenda gratamente a todos.

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