martes, 19 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LOS COMBOS

No apta para menores de 18 años…
Escribe Luis CASADO – 19/10/2010

En alguna parida te cuento de la guerra de las monedas que, según los que saben, está a punto de estallar. Si quieres mi opinión te diría que se trata más bien de encachadas de perro flaco, de aniñadas, de “atájenme que si no lo mato”, de “como que sigas te doy una hostia”, puras fanfarronadas que no asustan a nadie. Por la simple razón que este es el conocido jueguito de “Yo te tengo, tú me tienes, cogido de las pelotas”. Si los EEUU osasen levantarle la mano a China… van a tener que ir a pedir plata y pan duro a otro sitio. Si China se enemista con los EEUU pierde su principal cliente, que consume al fiado, de acuerdo, pero consume. Europa, ese gigante económico que vive en el cuerpo de un enano político, dice lo de siempre: Merkel una cosa, Sarkozy lo contrario, Cameron su desacuerdo, Zapatero nada, mientras Berlusconi intenta darle otro manotazo a la caja. Lo de siempre.

Pero la prensa no solo tiene que vivir, sino también avivar la cueca según se lo ordenen quienes manejan la manija. Si hay que crear tensiones, para eso está la prensa a la orden. Si hay que contar boludeces, -Ud. diga patrón-, Chile no tiene el monopolio del “perrito de Mosciatti”, ese tipo de periodista que por comer hace y dice cualquier gilipollez. Una conocida revista financiera británica entrega esta semana a la vindicta pública la prueba formal del desequilibrio monetario, el arma del crimen, la prueba del ADN, la huella dactilar, the smoking gun, que demuestra, si aun fuese necesario demostrarlo, que el yuan está subvaluado. Chinos cochinos y tramposos, que manipulan el valor de su moneda perturbando de ese modo las claras, ¡qué digo!, nítidas, condiciones de una sana y estimulante competencia, aquella que impulsa el progreso y el bienestar de todos en el camino a la felicidad terrenal que precede, de poco, pero precede, la llegada definitiva al paraíso eterno en el que todos seremos patrones y multimillonarios. A la diestra de dios todopoderoso. Y de Escalona, que lo flanquea.

Se ve que The Economist tiene sentido del humor. Habiendo tanto “experto” econométrico a disposición, tanta estadística, tantos índices fabricados a la demanda, tanto FMI, tanto BM y otras OECD, The Economist entrega el arma fatal, el índice Big Mac… (sic). Este índice cuya seriedad, contenido y pertinencia es el más grande descubrimiento económico desde la época ya algo lejana en que Adam Smith vio al hombre invisible, perdón, “la mano invisible”, establece, o eso pretenden sus autores, una comparación exacta del poder adquisitivo del personal de distintos países gracias a la ayuda inestimable del precio de la comida chatarra. Incluso cuando en el país en cuestión no comen hamburguesas… Estos tíos son así de apañados. De modo que henos aquí en plena guerra de los combos. Los combos de Mac Donald.


Visto así, el yuan está subvaluado de 40% con relación al dólar. Para calcular ese detallito The Economist utiliza la noción de PPA (paridad del poder adquisitivo) que en su día manipuló mentirosa y groseramente Nicolás Eyzaguirre para demostrar que Chile estaba alcanzando a España. Solo que uno sospecha que The Economist lo hace en plan cachondeo.

Según el índice que te cuento, si las tasas de cambio fuesen conformes a la PPA, 100 dólares convertidos en moneda local debiesen permitir la compra de la misma cantidad de bienes en todos los países. En este caso esos bienes se reducen a un Big Mac. En China te puedes intoxicar por U$ 2,18 mientras que en los EEUU, -los inventores del veneno-, te costaría U$ 3,71. En Europa, -donde el personal tiene la posibilidad de elegir entre un bocata de chorizo, una bruschetta ai pomodori, une tartine au foie gras, eine Wurst mit Senf-Sauce, un pa amb tomàquet, una porción de jamón de Jabugo auténtico pata negra, unos percebes, unos pimientos del piquillo rellenos con bacalao, unos pintxos bilbaínos, o en su defecto des crêpes suzette al Grand Marnier o flambeadas al Calvados-, comer mierda cuesta U$ 4,79.

Los suizos, para comerse un Big Mac tienen que pagar U$ 6,78 lo que ya entra en la categoría “Estafas financieras”. Pero también es cierto que cuestión estafas financieras los suizos…

Visto lo cual, o lanzamos la guerra de los combos, o mandamos a los autores del índice Big Mac de regreso al cálido vientre materno.

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