jueves, 22 de julio de 2010

LUIS CORVALÁN, DE LO VIVIDO Y LO PELEADO



Por Oriana Zorrilla

Me enteré casi de inmediato de la muerte de Don Lucho y lo siento intensamente, es como si una parte importante de mi vida se fuera con este viejo, gran político de otros tiempos, pero tan vigente.

Luis Corvalán estuvo vinculado a mis historias desde pequeña y fue influyente en mi formación. No sólo a través de sus libros, de sus propuestas y elaboración política, de sus pensamientos; sino que con su ejemplo pleno de humanidad y consecuencia. Me regaló su amistad y fue un privilegio

La vida de muchos de nosotros, se trazó con armonía. Crecimos, con amor y con conductas integras. Si bien es cierto, no todo fue felicidad, sufrimos dolores, rabias, impotencias, pero lo más importante es que nos formamos como hombres y mujeres "de bien". Esto quiere decir, que nunca hemos escatimado entre nosotros lo esencial cariño, solidaridad, trabajo colectivo, experiencias.

Es cierto que cada uno puede tener una visión de mundo particular, propia. Sin embargo, nosotros los jóvenes de entonces, disfrutamos de vivencias siempre atadas a la formación común, común a esa raíz que surge de los principios, de los valores y de la sensibilidad.

Hasta hoy queremos construir un mundo mejor, equilibrado en el bienestar social, queremos cuidar la naturaleza, sus ríos, sus lagos, sus bosques milenarios, amamos a perros y gatos, pero por sobre todo amamos a quienes nos rodean y seguiremos en esa ruta siempre.

De su sabiduría y vigencia…
“Para construir una nueva y efectiva democracia es, ante todo, necesario reconstruir el movimiento social y lograr que todos los que verdaderamente quieran cambiar las cosas, pasen de las palabras a los hechos…”. Nos dijo hace unas semanas.
Luis Corvalán es un luchador social que ha protagonizado la gran historia del Chile popular.

Autor de cerca de diez libros, nunca ha descuidado su tarea de difusión y formativa, haciendo honor a su condición de periodista y profesor.
Su pasión, su discurso y su claridad política fueron al unísono. Dejo constancia de ello.
Habló claro a los trabajadores, a los estudiantes y a los campesinos “no comulgaremos con ruedas de carreta” solía decir en sus discursos, que merecen una mención especial, negándose a tragarse lo del “modelito económico”, defendiendo la necesidad de renacionalizar el cobre y de su importancia para el pleno ejercicio de una democracia real en Chile.

“Se mellarán los dientes” señalaba al referirse al imperialismo norteamericano. En uno de sus últimos libros analiza su incidencia negativa en el desarrollo de la democracia chilena y de cómo ha funcionado bajo los gobiernos post dictadura.

“A quienes chapotean en el barro anticomunista les digo que la mentira tiene piernas cortas” y defendía así, el rol profundamente democrático del Partido Comunista, en sus casi cien años de vida.

Luis Corvalán fue un hombre a carta cabal, esposo de Lily, padre, abuelo, suegro, tío, amigo, compañero, maestro, periodista, muy probablemente, allá en el espacio insondable de la muerte enarbolará banderas rojas y continuará su camino de comunista intachable.

Santiago, 21 de Julio de 2010

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