Por Manuel SolisEn la década de los 80, en unos locales del barrio puerto de Valparaíso, clandestinamente se reunían algunos activistas políticos y sociales para fortalecer y reactivar las entidades populares.
Estos tenían meridiana claridad de las dificultades que tenían las organizaciones populares para difundir las ideas en pos de una auténtica democracia e informar, con documentos probatorios prohibidos por Pinochet, el daño económico-social y las violaciones a los derechos humanos que había provocado la dictadura militar fascista.
Había que hacer algo
Utilizando creatividad, influencia de amigos y algunos medios, este grupo obtuvo algunas herramientas, para reconfeccionar algunos documentos de utilidad. Copias de estos ejemplares, impresos en una antigua impresora de “matriz de punto”recorrian la región, siendo de valiosa ayuda en la educación para la reorganización sindical, social y partidaria.
Contando con escasos medios técnicos, de una u otra manera se hacían esfuerzos para mantener atendida e informada a las organizaciones sindicales, sociales y políticas perseguidas..Con la ayuda de amigos que facilitaban sus vehículos, se recorrían barrios y organizaciones sindicales con un pesado proyector de video en pantalla gigante, exhibiendo documentos visuales de las atrocidades de la dictadura y películas alternativas censuradas por el sistema.
Se confeccionaron diversos micromedios que rescataban experiencias pasadas y la memoria histórica de Chile, en particular aquellos que hacían un repaso de los avances del movimiento popular hasta 1973, en alguno de ellos se lee:
“ Los fundadores del movimiento obrero chileno no surgieron por azar, fueron el producto de su época , enraizados en su gente, vinculados estrechamente a las organizaciones que el pueblo se había forjado, la labor primera y principal de estos fue la de transformarse en organizadores, educadores y conductores
Luis Emilio Recabarren fundador del movimiento obrero clasista, personalmente se preocupó que las organizaciones contaran con periódicos impresos y crearan grupos culturales como medios de comunicación y educación popular, que estimulaban la participación política y la lucha social.
Estos y otros métodos de trabajo y conducción, permitieron que crecieran las organizaciones populares en cantidad y calidad y se multiplicasen las bases objetivas y subjetivas para que el pueblo chileno conquistase un gobierno popular con Salvador Allende en 1970.
Ante el ascenso de los movimientos populares en América Latina y el descrédito que iba cayendo el imperialismo norteamericano y el sistema imperante, las oligarquías criollas en alianza con las trasnacionales reaccionan violentamente y utilizan las fuerzas armadas para una feroz embestida contra los pueblos latinoamericanos.
En Chile provocan el golpe de estado en 1973, siendo la tarea primera de los golpistas destruir las organizaciones populares, principalmente las obreras, para así cortar la savia que alimenta la conciencia democrática de Chile.
Durante casi dos décadas en Chile se mantiene un estado de terror, se lava el cerebro a la inmensa mayoría del pueblo, se margina a este de la participación política, se desacredita el papel social del hombre y en los hechos se impide su comportamiento colectivo. Una generación no tiene acceso a la experiencia social y son conducidos al más aberrante de los individualismos, llevando al exterminio a las organizaciones sindicales y comunitarias.
Los últimos acontecimientos sociales y políticos mundiales nos indican que, la clase dominante, ante la pregunta de cómo ganarse la conciencia de la mayoría de la sociedad para mantener la situación existente, aplican las dos tácticas que históricamente le han dado buenos dividendos:
Una “por las buenas” mediante la penetración ideológica (educación, cultura, sectas religiosas y medios de comunicación alienantes) y otra “por la mala” (represión policial y militar, dictaduras, daño social con alcohol, drogas, envilecimiento social, etc.).

Conspira a mantener la situación, el hecho que muchas de las entidades que pudieran hacerle frente al actual poder se encuentran deterioradas y han sido presa fácil de dirigentes autoritarios, serviles a los políticos del sistema imperante y de sectarios de diverso pelaje.
Esto no es casual, la dictadura militar en su propósito de implantar el actual sistema, aplastó la conciencia social y tomó las medidas para impedir su futuro desarrollo, clausuró o intervino por la fuerza las organizaciones populares y hoy la clase económica y política dominante, con métodos más refinados, cumple los mismos objetivos.
¿Cómo el sistema consigue mantener su orden?.
Domesticando ideológicamente a millones de chilenos, manipulando su conciencia e impidiendo el surgimiento de individuos críticos, fraternos y decididos a luchar por una mejor vida para todos.
El sometimiento ideológico lo logran mediante el uso y abuso de los medios de comunicación, del sistema educacional vigente; apoyando la proliferación de sectas religiosas, esotéricas y otras instituciones cuyo objetivo es apartar a las masas de sus problemas y la búsqueda de soluciones reales.
El sometimiento no tan sólo es ideológico
Someten a sus enemigos de clase mediante una penetrante propaganda consumista y al endeudamiento masivo utilizando refinados métodos inductores para el consumo indiscriminado de artículos y de alcohol y drogas, la realización de grandes espectáculos masivos de discutible calidad cultural, artística o deportiva forman parte de los modernos métodos de alienación de masas." (*)
Esto lo podemos revertir si tenemos presente nuestra historia.
Los hombres y mujeres críticos y alternativos a los sistemas despóticos e injustos, se formaban en los espacios y eventos de sindicatos, juntas de vecinos, partidos clasistas y otras entidades, en esas organizaciones adquirían teoría y práctica, conocían de su historia, de los adelantos de la humanidad y afinaban sus métodos de lucha.
La situación ha cambiado y urge revertirla en las nuevas condiciones.
Son una minoría los chilenos y chilenas que participan en organizaciones populares, menos son los que tienen conciencia de lo que representan o pueden representar dichas entidades y aún son menos los que promueven la gestación y desarrollo de las instituciones del pueblo.
Gracias al avance científico-tecnológico en materia de enseñanza, la humanidad cuenta con métodos que permiten, en poco tiempo, entregar los conocimientos que a los antiguos dirigentes populares les significaba años de práctica.
Métodos de conducción de masas, de comunicación popular y otras, hoy son materia de estudio y sistematización y están presentes en muchas cátedras universitarias. Con muchos recursos y eficiencia estos temas son dictados a una minoría en universidades e institutos de la clase dominante, los que posteriormente son utilizados por sus egresados líderes en el proceso de dominación y sometimiento ideológico.
Cuando los participantes y líderes honestos de las actuales organizaciones populares sepan aprovechar lo que se ha logrado en materia de educación, se podrán generar asociados y dirigentes mejor capacitados.
Para ello se requiere organizar, convencer, ayudarse con aquellos experimentados, rodearse de profesionales o contratarlos si fuese necesario, para que doten a los miles de potenciales líderes populares con las herramientas para convencer y conducir.
¿Cuántos participan en las organizaciones sociales, cuántos con su palabra influyen positivamente en esas instituciones.?
Parece que son muy pocos, hay un temor generalizado en la participación de masas, no es sólo por la falta de conciencia, sino por la falta de herramientas cognoscitivas para hacerse entender y ganar voluntades.
A menos que hayan interesados en lo contrario, no existe la menor duda que para obtener la democracia plena se requiere rehacer el camino truncado en 19
73, los trabajadores y el pueblo deben reorganizarse y adquirir conocimiento de las antiguas y nuevas experiencias, incorporar las nuevas herramientas para impedir que se repitan derrotas como la sufrida en 1973. no basta tener ideas e ideales, debemos hacernos de las técnicas adecuadas para realizarlas.<<..., desde el principio, éramos de opinión de que “la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos”, ..>>
Federico Engels
Prefacio a la edición inglesa de 1888
Manifiesto Comunista
(*) M.Solis. Un análisis a la actual situación político social - Monografía 1995 -Valparaíso
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