lunes, 17 de septiembre de 2007

La implantación del modelo neoliberal en Chile


INTRODUCCIÓN:
En las últimas tres décadas, la sociedad chilena ha experimentado profundas transformaciones, tanto en el campo de la política, es decir, en las relaciones políticas de dominación y subordinación entre las clases así como entre las fracciones de las clases sociales chilenas, como en el plano económico, o sea, en el patrón y en el movimiento interno de acumulación capitalista.
La implantación de la actual fase de desarrollo del capitalismo chileno no fue consecuencia de simples cambios económicos y/o tecnológicos, sino que fue el resultado del curso de la lucha de clases y del desarrollo de las luchas sociales que se produjeron durante el siglo XX y, en particular, desde la década de los 50 en adelante..
Hoy en día es evidente que las transformaciones experimentadas durante los últimos 30 años en la sociedad chilena forman parte inseparable del conjunto de cambios estructurales que también se produjeron en el sistema capitalista mundial en el mismo lapso, en un proceso que, a partir de la década de los 80, algunos denominaron “proceso de “globalización”.
En otros términos, con sus propias especificidades históricas, la implantación del “patrón neoliberal de acumulación capitalista chileno” respondió, y sigue respondiendo en la actualidad, a un movimiento global de reestructuración del sistema capitalista mundial, caracterizado por inmensas transformaciones que comprendieron y generaron fenómenos tales como la revolución tecnológica en el campo de la informática y las comunicaciones, el desarrollo de nuevas ramas de la producción y de nuevas mercancías, la globalización del capital financiero, la constitución de oligopolios de nivel mundial, la internacionalización y deslocalización de la producción industrial, cambios radicales en el comercio mundial y la conformación de bloques regionales, el desarrollo de nuevas formas de explotación del trabajo y de gestión de la producción, transformaciones estructurales al interior de la clase trabajadora, modificaciones en el papel económico del Estado, la privatización de empresas públicas productivas y de servicios básicos, desregulaciones generalizadas de los mercados, la restauración del capitalismo en los ex países socialistas, etc., etc.
En síntesis, “el desarrollo del modelo neoliberal” en Chile y “el actual proceso de globalización” son manifestaciones específicas, en distintos niveles, de la misma fase de desarrollo del sistema capitalista en el mundo.
A la luz de estas consideraciones es posible entender, a mi juicio, lo que presenta de particular o específico así como aquellas características generales que asume la implantación del “modelo de desarrollo capitalista neoliberal”.
La singularidad del establecimiento de las bases del desarrollo capitalista neoliberal chileno.
Comprender el significado y los alcances específicos de las transformaciones experimentadas en Chile a partir de 1973 implica necesariamente remitirse al nuevo proyecto de sociedad que se propuso materializar la dictadura militar una vez derrocado el gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende.
En efecto, aunque inicialmente las medidas adoptadas por el régimen militar parecieron responder a las supuestamente críticas condiciones políticas, económicas y sociales existentes en esos momentos, sus alcances concretos fueron más allá de lo exigido por la coyuntura. En lo concreto, era sólo el comienzo de un largo proceso de intervenciones tendiente a resolver por la vía autoritaria, y claramente a favor de la clase dominante, la crisis global a la que había llegado el desarrollo del capitalismo chileno después de veinte años de infructuosos intentos por remover, dentro de los cauces democráticos, los obstáculos estructurales que impedían seguir profundizando su desarrollo bajo el modelo de “industrialización sustitutiva de importaciones”.
Consecuentemente, las medidas que la dictadura militar comenzó a imponer drástica y progresivamente a partir de septiembre de 1973 apuntaron hacia tres objetivos estrechamente relacionados:
1. En primer lugar, reimponer plenamente el sistema de relaciones de dominación capitalistas, pero ahora reestructurado y reorganizado bajo la hegemonía del capital financiero, en reemplazo del anterior sistema de relaciones de dominación oligárquico-terrateniente y capitalista industrial que, fuertemente cuestionado durante la década de 1960, había entrado en abierta crisis durante el Gobierno de la Unidad Popular.
2. En segundo lugar, instalar y consolidar un nuevo patrón de acumulación de capital, en sustitución del supuestamente agotado modelo ISI, el cual además debía estar estrechamente alineado con las nuevas tendencias de desarrollo que exhibía el sistema capitalista mundial.
3. Finalmente, reinstaurar la hegemonía de la vieja concepción ideológica liberal, en que se planteaba que sólo a través de la competencia y el esfuerzo personal era posible alcanzar el “éxito individual” y el reconocimiento social, eliminando con ello “las equivocadas ideas socializantes basadas en obsoletos valores democráticos y de solidaridad forjadas en el país desde principios del siglo XX”.
Dadas las características que presentaba la sociedad chilena de esa época, la clase dominante chilena, para imponer sus intereses requería de un régimen político extremadamente autoritario, en que se contara y se utilizaran amplios recursos de coerción física para, por una parte, imponer sin contrapeso su proyecto de refundación capitalista al conjunto de los trabajadores y capas medias –quienes serían los más afectados por las transformaciones a realizar- y, por otra parte, neutralizar las presiones de aquellas fracciones de la propia clase dominante que se verían perjudicadas por la imposición del nuevo modelo de desarrollo.
Desde sus inicios, aunque quizás con una postura más reactiva que estratégica, la dictadura militar adoptó una serie de medidas represivas que configuraron una concentración, históricamente inédita, de poder político en el Estado, proceso que se desarrolló simultáneamente con uno de personalización y centralización del poder en el Ejecutivo. Entre esas medidas figuraron, entre otras:
a) Las destinadas a eliminar o controlar las diferentes instancias de representación propias del régimen democrático anterior. Se prohibieron los partidos y movimientos políticos de la Unidad Popular, mientras los restantes entraron en receso hasta que, en 1977, también quedaron proscritos. Se vedó toda actividad, manifestación pública u organización política de base. Se reglamentó las actividades de las organizaciones gremiales, vecinales, estudiantiles y comunitarias y las de los Colegios Profesionales. Simultáneamente, se dictaron una serie de normas tendientes a privar a las organizaciones sindicales de autonomía y libertad: se suspendieron las elecciones sindicales, el gobierno se reservó el derecho a designar dirigentes laborales y sus reuniones quedaron sujetas a autorización previa de la policía.
b) La clausura del Congreso Nacional, la disolución del Tribunal Constitucional y la quema de los registros electorales. La concentración del ejercicio de los Poderes Constituyentes, Ejecutivo y Legislativo en la Junta Militar, la que se reservó a la vez el control jurídico de sus propias decisiones, al igual que las atribuciones de la Contraloría General de la República. Con ello, la soberanía dejó de residir en el pueblo, -quien manifestaba su voluntad mediante elecciones, con mandatos renovables a plazo fijo-, y desapareció toda norma objetiva e impersonal en la generación del poder político y de las leyes, así como cualquier forma de control sobre el ejercicio y límites de las autoridades de Gobierno.
c) La declaración del estado de sitio; la suspensión de las garantías individuales; la imposición del toque de queda en todo el territorio nacional; la creación de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), a principios de 1974, y su sustitución por la Central Nacional de Informaciones (CNI) en 1977; la detención y tortura en campos de concentración de decenas de miles de hombres, mujeres, adolescentes e incluso niños; el asesinato y desaparición forzada de miles de personas; las purgas dentro de la administración pública; la represión dentro de las propias fuerzas armadas, todo bajo el pretexto de estar en un escenario de “guerra interna” contra el terrorismo y el comunismo internacional.
d) El cierre de periódicos, revistas y radios de izquierda, la censura de la prensa escrita, radio y televisión; la autorización para la publicación sólo de medios adscritos al régimen; la intervención de las universidades, la exoneración de cientos de académicos, la eliminación de institutos de investigaciones universitarios, la supresión de carreras del campo de las ciencias sociales y la designación de rectores militares.
e) El inicio de un proceso de descentralización político-administrativo del país cuyo objetivo fue transferir las decisiones que no revestían un carácter político y que, en la práctica, significó aumentar el poder central al reforzar la verticalidad del mando y ubicar al Presidente en la cúspide del poder.
La drasticidad y lo prolongado con que se aplicaron estas y otras medidas políticas similares, adoptadas inicialmente con un fuerte ánimo revanchista y, posteriormente, con fines de disciplinamiento social, fue configurando el cuadro de un régimen político de características totalitarias nunca antes vistas, que se propuso como misión lograr, en un tiempo no precisado, la refundación, reconstrucción y restauración de una sociedad de nuevo tipo.
Aunque el contenido de clase del proyecto de refundación y recomposición de la sociedad chilena fue, desde el primer momento del golpe militar, claramente capitalista, recién en 1975, con ocasión de la aplicación de un conjunto de medidas económicas “de choque” destinadas a solucionar enérgicamente el problema inflacionario e intensificar las reformas estructurales, se comenzó a perfilar el nuevo patrón de acumulación que se impondría y la fracción de la clase dominante que lo hegemonizaría.
Ciertamente, dados los desequilibrios macroeconómicos que presentaba la economía chilena en septiembre de 1973 y la fuerte intervención que había realizado el gobierno de la Unidad Popular en la estructura de propiedad privada y de administración de los principales medios de producción del país, el primer objetivo que se propuso el régimen militar fue reinstaurar las condiciones mínimas que permitieran el funcionamiento de una economía capitalista.
Para ello, en sus inicios el régimen militar definió e implementó un conjunto de políticas que apuntaron a:
1. Imponer el mercado y el sistema de precios como los principales instrumentos de asignación de recursos de la economía, en detrimento del tradicional y creciente papel que había jugado el Estado como promotor y planificador del desarrollo económico y social. En términos concretos, ello significó la liberación de la mayor parte de los precios sujetos a control estatal, la devaluación del tipo de cambio y la postergación de los reajustes salariales, lo que se tradujo en una caída vertical de los sueldos y salarios reales
Era el comienzo de un proceso de profunda redistribución regresiva del ingreso y de jibarización del Estado.
2. Ampliar el espacio económico del capital privado, restableciendo, por una parte, los derechos de la propiedad privada y de administración que el proyecto de la Unidad Popular, -dirigido a constituir un área de propiedad social-, había restringido y, por otra, reimponer coercitivamente la quebrada disciplina laboral a nivel de las empresas y a nivel global. Lo anterior se tradujo, por un lado, en la devolución de los predios agrícolas ilegalmente ocupados, la disolución de las formas colectivas de la propiedad de la tierra en las áreas reformadas y la devolución de las empresas requisadas e intervenidas según normas legales de excepción y, por otro, en la suspensión de las negociaciones colectivas, la limitación de la actividad sindical y la interdicción de los partidos de izquierda, rompiendo así sus históricos vínculos políticos con el movimiento
sindical.
3. Reintegrar la economía chilena al sistema capitalista mundial y recuperar la confianza de los organismos financieros internacionales,

1Las consecuencias fueron dramáticas: en octubre de 1973, el índice de remuneraciones reales de base 1970=100 cayó a 33.6 como consecuencia directa e inmediata de la liberación de precios. En 1974, el índice alcanzó la cifra de 67.5; en 1975 llegó a 65.7 y en 1976 a 72.8.
Banco Central de Chile, “Indicadores económicos y sociales 1960-1988”, Santiago, 1989.

como el FMI; para obtener su apoyo financiero y renegociar en mejores términos la deuda externa. Entre los gestos que se hicieron en el sentido descrito estuvo la restitución de diversas empresas extranjeras requisadas o intervenidas y el pago de una indemnización a las compañías norteamericanas nacionalizadas, en particular lascupríferas.
A mediados de 1974, y ante la persistencia de los desequilibrios macroeconómicos, los énfasis del programa de estabilización se pusieronen la reducción del déficit fiscal, -y, de paso, de los créditos internos a las empresas de propiedad estatal- lo que se reflejó en el presupuesto para 1975, en el que se contempló una reducción del gasto fiscal superior al 30% en términos reales. Como parte de esta política se dictaron las normas que regirían la privatización de las empresas y la banca comercial estatizada y se introdujeron importantes modificaciones tributarias, como fueron la derogación del impuesto al patrimonio y a las ganancias del capital y la introducción del impuesto al valor agregado

En los hechos, la disminución del déficit fiscal se realizó a través del recorte de la inversión, el gasto y el empleo públicos y la privatización de la mayor parte de las empresas en poder del Estado, provocando, en definitiva, una drástica reducción del tamaño y los ámbitos de acción
económica del Estado

Pero ese no fue el único efecto: simultáneamente al proceso de eliminación o minimización de las funciones de fomento, regulación y conducción económica del Estado se fueron configurando las
condiciones para reducir el papel que históricamente había desempeñado en la promoción del desarrollo social y en la reducción de las desigualdades sociales.


En 1975, ante la subsistencia de los desequilibrios internos y en un contexto externo desfavorable a consecuencias del aumento del precio internacional del petróleo y la caída en los precios del cobre, el régimen militar decidió llevar a cabo un programa de ajuste o de recuperación económica que se distinguió por la drasticidad de su aplicación.

Con relación a favorecer el desarrollo del capital financiero se dictaron las normas que
liberaban el funcionamiento del mercado de capitales y, respecto del sector externo, se inició un
proceso de rebaja unilateral de aranceles y se dictó un nuevo estatuto para atraer inversionistas
extranjeros. A este período corresponde el inicio de las transformaciones destinadas a crear una
nueva institucionalidad económica. Ver Vergara, P. Op. cit.

Al inicio del Gobierno Popular, el Estado poseía 46 empresas; hacia septiembre de 1973 se
había constituido un área de propiedad social con 460 empresas y 19 bancos. En 1980, sólo
quedaban en poder del Estado 24 empresas, incluyendo 1 banco.

En 1970, el Gasto Público ascendía al 40.6% del PGB, cifra que aumentó fuertemente durante
el Gobierno de la Unidad Popular. A partir de 1974, comenzó a disminuir rápidamente llegando
al 30.7% del PGB en 1976, porcentaje en torno al cual osciló hasta 1979. Por su parte, el
empleo en el sector público disminuyó entre 1974 y 1979 de un 11.3% de la PEA al 8.8%.
Vergara, P. Op. cit. p. Cuadro 1.

En lo esencial, el “tratamiento de choque” como se denominó, mantuvo las orientaciones de política que se venían implementando: contraer el gasto público, acentuar la liberalización de la economía y fortalecer el área privada, disminuir la emisión de dinero, aumentar los ingresos tributarios, potenciar el desarrollo del mercado de capitales, acelerar el proceso de minidevualuaciones del tipo de cambio, etc
El costo para la sociedad que tuvo la aplicación de este programa de ajuste fue altísimo, pero con él se establecieron las bases definitivas de lo que posteriormente sería conocido como el modelo de desarrollo neoliberal. Lo esencial del proyecto global de la dictadura, como era la privatización de la economía, la transferencia de recursos desde el sector asalariado y el Estado a la clase capitalista, la consolidación del núcleo financiero como fracción hegemónica de la clase dominante y la destrucción del Estado
Benefactor, hacia 1979 estaba realizado. La “mano invisible” del mercado había sido repuesta con la ayuda de la “mano militar” y juntas mostraban el verdadero contenido de clase del discurso ideológico y del modelo neoliberal impuesto.
“Dos años después del golpe militar, se privatiza la mayor parte de la banca estatizada. La
rapidez con que CORFO vende sus acciones en un año fuertemente recesivo como 1975, da una
idea del alto interés de la autoridad de la época por liberalizar el mercado financiero”. Zahler, R,
“Políticas recientes de liberalización y estabilización en los países del Cono Sur: el caso
chileno: 1974-1982”, en Rodríguez G, Jorge (Editor), “Perspectivas económicas para la
Democracia: Balance y lecciones para la experiencia chilena”, Instituto Chileno de Estudios
Humanísticos, Santiago, 1984.

Ver: Bardón, A, “Una década de cambios económicos: la experiencia chilena: 1973-1983”,
Editorial Andrés Bello, Santiago, 1985.

A modo de muestra: en 1975, la producción global cayó en un 12.9 % respecto del año anterior
y la desocupación llegó prácticamente al 19% de la PEA


Eduardo Felipe Toro Leontic
Mayo 3 de 2006.

Neoliberalismo



Los expertos, Gobiernos y agencias de cooperación occidentales para el desarrollo suelen atribuir las causas del subdesarrollo, o el bloqueo del desarrollo, en el Sur en general y en África en particular, a los factores internos tales como: la explosión demográfica, el retraso de mentalidades, la ausencia de o escasez de espíritu empresarial, las condiciones naturales desfavorables, la falta de capitales nacionales y el intervencionismo del Estado. Conforme a este planteamiento, el desarrollo ha de ser impulsado desde el exterior mediante la ayuda, la industrialización y la participación en el comercio internacional. Dicho de otra manera, se presenta al modelo occidental de desarrollo, basado en el productivismo, la econometría y el economicismo, es decir el western way of life, como una referencia obligada, al margen de las realidades y especificidades africanas.
Ante el fracaso del ajuste interno llevado a cabo por muchos gobiernos africanos a finales de la década de los 70 y comienzos de los 80, fracaso que los expertos del Banco Mundial explican por el mantenimiento artificial de altos precios y sueldos en el sector público, el auge del sector informal, las inversiones improductivas y de prestigio, la huida de capitales, el abandono de las inversiones privadas, la falta de rigor y de continuidad por temor a las sublevaciones y motines populares, ante este fracaso decíamos, se impuso a los países africanos, a partir de 1981, el "ajuste real" o los Programas de Ajuste Estructural (PAE) del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), convirtiendo el Continente en la región donde más se han aplicado los PAE, o sea, 162 programas de ajuste contra 126 en le resto del mundo, entre 1981 y 1993.
Basadas en las racionalidades externas y no internas, estas medidas han agudizado la crisis africana la, añadiendo la austeridad a la pobreza, al influir negativamente en los aspectos del desarrollo humano y en el modo de vida de las capas más desfavorecidas. Se han equivocado totalmente de planteamientos: el fracaso del desarrollo en África no es el resultado de la estatalización de la economía, sino de su patrimonialización y de los mitos del Estado-nación y de la industrialización. La obsesión para la creación de Estados-naciones ha conducido a la primacía de lo político o ideológico sobre lo económico. De igual modo, la asimilación del desarrollo con la industrialización es responsable de las ineficientes industrias pesadas y "elefantes blancos", con el excesivo endeudamiento externo.
El neocolonialismo liberal, basado en el "pensamiento único" o la internacionalización de la política económica homogeneizada en la que lo material prima sobre lo humano para servir los privilegios de los ricos de los países ricos, consiste en reproducir el modelo occidental en África, en lugar de desarrollarla. El objetivo es la incorporación neocolonialista y subordinada de África en el mercado mundial, con la complicidad de las élites locales, que nunca han planteado los problemas de desarrollo en el términos de ruptura. Al ser incapaces de identificar los objetivos, los aspectos, las estrategias, los obstáculos externos y los beneficiarios de desarrollo, han entregado sus pueblos al orden neoliberal dominante, con graves consecuencias sociales, medioambientales, políticas económicas que expondremos brevemente, tras analizar los fundamentos teóricos del pensamiento neoliberal en el que se fundamentan los PAE.

I.- LOS FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA IDEOLOGÍA NEOLIBERAL
Los PAE de las instituciones de Bretton Woods (BM y FMI) financiadas por los países capitalistas, tienen como principal objetivo la construcción y el mantenimiento de un sistema capitalista mundial. Inspirados en el modelo neoliberal, que aboga por el poder del mercado en el desarrollo económico y social, y la consiguiente primacía del sector privado sobre el sector público, los PAE consisten en la imposición de unas condiciones económicas y financieras a los países endeudados, para ajustar el comercio exterior, suprimir los desequilibrios financieros y conseguir nuevos préstamos.
De una manera resumida, el fundamentalismo económico de los PAE se fundamentan en los principios siguientes:
- La eliminación de la función económica y social del Estado;
- Las privatizaciones y la deificación del mercado en todos los aspectos de la vida nacional;
- La máxima apertura externa, a través del fomento de las exportaciones y del trato favorable a las inversiones extranjeras, conforme a las exigencias del mercado mundial.
En el caso de África, estos principios clásicos se han acompañado de la compresión de los gastos públicos con la supresión de las subvenciones estatales a los bienes de primera necesidad, la devaluación de las monedas, ilustrada por la del franco CFA en enero de 1994 y la liberalización de los precios agrícolas y del comercio.
Los resultados de esta política han estado por debajo de las expectativas, es decir, han producido efectos perversos: la supresión de los déficits públicos ha nacido no del aumento de los ingresos finales, sino de la reducción o eliminación de los gastos sociales y de las inversiones públicas; la devaluación, a menudo, ha llevado a la mejora de los términos de intercambio agrícola internos, a favor de los cultivos de exportación y en detrimento de los de consumo local; el fomento de las exportaciones ha tenido como consecuencia el excedente de los productos básicos en el mercado internacional, con la subsiguiente caída de sus precios, afectando negativamente las economías monoproductivas y monoexportadoras africanas; las privatizaciones, en la mayoría de los casos, han consistido para las burguesías de Estado, a pasar del monopolio público al monopolio privado con importantes facilidades oficiales, sin conseguir la mejora de la producción agravando así la crisis económica, como consecuencia del abandono del sector público; la liberalización del comercio ha favorecido la importación de los bienes de consumo en lugar de los de equipo, profundizando de este modo el déficit del comercio exterior y los desequilibrios financieros.

II.- LAS CONSECUENCIAS SOCIALES DE LOS PAE EN ÁFRICA.
La austeridad que los PAE imponen a los países africanos van más allá de lo necesario, es decir, la restauración de los equilibrios económicos. Han reducido dramáticamente el poder adquisitivo de los más pobres condenados al paro, resultado de despidos masivos de funcionarios como consecuencia de las privatizaciones que han aniquilado los importantes progresos realizados, en décadas anteriores, en los aspectos de la educación y de la sanidad.
En muchos países africanos sometidos a los PAE, asistimos al aumento de los nivele de pobreza urbana y rural. Los sueldos en el sector moderno han disminuido en más del 60%. La situación de los empresarios populares del sector informal, adoptado como estrategia de su supervivencia de los más pobres en la solidaridad, y de los parados, víctimas del cierre de empresas públicas, es aun más dramática. En un país como Nigeria, por ejemplo, el sueldo mínimo ha disminuido en un 85% desde el inicio de la década de los 80.En la actualidad es del orden de 10 a 20 dólares al mes.
Los PAE han disminuido la capacidad de muchos africanos para pagar los servicios de sanidad y educación, sometidos a contribuciones de las familias ya empobrecidas.
En todas partes, la tasa promedio de matrícula en la enseñanza básica, secundaria y superior, ha bajado sensiblemente en relación con la década de los 70, sobre todo en los países con bajos ingresos, como resultado de la aplicación de los PAE. Muchas escuelas, anteriormente subvencionadas por el Estado, han desaparecido. Este, para reembolsar la deuda externa, ha operado recortes drásticos en los presupuestos consagrados a la educación, mediante el despido de maestros y profesores, la reducción de horas de clase y la reducción de los sueldos de los que han sido mantenidos en sus puestos de trabajo y condenados a hacer el doble del trabajo. lo mismo ocurre en el sector de la sanidad con el deterioro general de los cuidados curativos y preventivos: escasez del personal médico, falta de medicamentos y aparatos elementales, conversión de hospitales y dispensarios en focos de insalubridad sin condiciones mínimas de higiene, y condiciones de trabajo insatisfactorias.
Los gastos de sanidad, como el anterior caso, son exclusivamente a cargo de las familias, en un contexto de ausencia de cualquier sistema de seguridad social y de asistencia sanitaria. Los resultados inmediatos son el aumento de analfabetismo, la reducción de la esperanza o duración de vida y la reaparición de las epidemias erradicadas o desaparecidas en otras partes del planeta. Ello contribuirá, sin duda, al retraso del Continente en relación con los niveles internacionales, y en su fuerza de trabajo. La depauperación de las familias y del Estado por los PAE han comprometido, así, el futuro o devenir de África.

III.- LAS CONSECUENCIAS MEDIOAMBIENTALES DE LOS PAE EN ÁFRICA.
La máxima apertura externa y el fomento de las exportaciones en los que se fundamentan los PAE, son responsables del infarto ecológico actual de África, cuyo medio ambiente está totalmente desprotegido.
África destruye su medioambiente, el capital verde insustituible, podrá pagar la deuda, junto al saqueo de productos naturales por las multinacionales, para satisfacer las necesidades de la población del Norte.
Las firmas transnacionales agroalimentarias se aprovechan de su dominio tecnológico, de la no protección a los mercados africanos, de los abundantes recursos naturales y mano de obra barata, para deforestar en la impunidad total y controlar el capital verde de la farmacia vegetal, para las medicinas de los ciudadanos del Norte.
En cuanto a las poblaciones africanas, destruyen el medio ambiente porque son pobres y tienen hambre. Identifican la explotación de tierras y selvas para la supervivencia y para la exportación. Todo lo que sale del suelo o de la tierra africana está destinado a la exportación. De este modo, y paradójicamente, el hambre en África no es el resultado de la falta de recursos, sino de su exportación. Se exporta la producción en lugar de consumirla.
La obligación de pagar la deuda y el ajuste estructural han aumentado la interacción entre el empobrecimiento y el deterioro medioambiental. La desertización y la erosión de los suelos nacen, además de la depredación amplificada por la tremenda explosión demográfica, de la extensión de los cultivos de exportación, en detrimento de la agricultura ecológica de autoconsumo.
Para enfrentarse a la carga de la deuda y al deterioro de los términos de intercambio, los países africanos no tienen otra alternativa que el fomento de las exportaciones, a través de los cultivos tropicales, las concesiones forestales, la extracción de minerales y la caza furtiva, dañando así la fauna y flora. El uso masivo de abonos y pesticidas en el que se fundamenta la agricultura comercial, es responsable de la destrucción de suelos.
Tanto los Estados como las poblaciones hipotecan el medio ambiente, para poder sobrevivir y satisfacer la demanda del mercado internacional. De todo ello resulta que la ideología neoliberal es antiecológica, hecho ilustrado por la desaparición de la selva en muchos países africanos, tales como Ghana, Costa de Marfil y los países vecinos.

IV.- LAS CONSECUENCIAS POLÍTICAS DE LOS PAE EN ÁFRICA
Los PAE concebidos e impuestos desde el exterior han debilitado completamente al Estado africana, que ha fundamentado su legitimidad en las prácticas patrimoniales y la distribución de prebendas, al suprimirlas. Dicho Estado, históricamente ilegitimado por su carácter importado y por las prácticas de indisciplina de las masas, que no se reconocen en sus estructuras y mecanismos, se caracteriza en la actualidad por un vacío o crisis de gobernabilidad. Su recolonización económica y puesta bajo tutela internacional por las instituciones de Bretton Woods, ha consagrado su ruptura con la sociedad civil.
La búsqueda de la solvencia internacional en detrimento de la racionalidad interna, ha llevado a la insolvencia de los Estados africanos, confinados al mero papel del mantenimiento del orden, es decir se han convertido en instrumentos de la violencia simbólica y estructural.
En un Continente en el que no existe una larga tradición de Estado y donde éste ha sido el principal inversor, administrador y empresario para el desarrollo económico y la construcción del Estado-nación, su debilitamiento por los PAE ha generado situaciones inéditas de inseguridad y descomposición política, ilustradas por el resurgimiento de conflictos étnicos y confesionales, y por el bloqueo del proceso actual de democratización en muchos países africanos. Los dramas de Somalia, Burundi, Ruanda, Sierra Leona, Liberia... se explican ampliamente por la delicuescencia del ya débil Estado central.
Las recomendaciones de los PAE contienen una clara contradicción. Por una parte se elimina la función económica y social del Estado. Por otra, se le pide intervenir en la vida política para recortar las libertades y limitar el ejercicio de los derechos, para someter la sociedad civil a la ideología neoliberal. El objetivo no es la instauración de la verdadera democracia, sino la creación de "oligarquías liberales", más o menos presentables, encargadas de la aplicación del "pensamiento único" y de la edificación de un Estado y un desarrollo burgueses. En otras palabras, se convierte al Estado en instrumento de la mundialización, al mismo tiempo se le encarga la reconstrucción y control de la sociedad civil descompuesta por dicha mundialización.

V.- LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LOS PAE EN ÁFRICA
Los países africanos, obligados a aplicar los PAE inspirados en la teoría de las "ventajas comparativas" y en el uso del comercio exterior como factor de desarrollo, se abren al mercado internacional y a los intercambios desiguales sin una previa protección de su industria y agricultura, con la compra de bienes manufacturados o de equipo cada vez más caros y la venta de sus materias primas cada vez más baratas. En lo interno, dichos países proceden a la reducción de importaciones, inversiones y gastos gubernamentales y a la devaluación de la moneda, para conquistar los mercados exteriores mediante el fomento de las exportaciones. Estas medidas agravarán las condiciones objetivas del subdesarrollo, a saber:
- el desarrollo de los cultivos de exportación en detrimento de los de autosubsistencia. Los recursos excedentarios y las divisas procedentes de las exportaciones están destinados al pago de la deuda externa, en perjuicio del desarrollo local y de la acumulación interna del capital.- el bloqueo de las actividades urbanas y rurales, y del desarrollo a largo plazo, con el abandono de los aspectos del desarrollo humano (sanidad, educación, formación, empleo).
- la desindustrialización resultado de la devaluación, que aumenta el precio de los bienes importados y las tasas de interés, perjudicando de este modo las inversiones.
- la profundización del deterioro de los términos de intercambio, a causa del excedente de volumen de materias primas en el mercado internacional, como resultado del fomento de las exportaciones de productos básicos. El enfoque monetarista y economicista del BM y del FMI ha agudizado la crisis económica africana, al atacarse a las inversiones públicas en lugar de eliminar los obstáculos y deficiencias estructurales. Esta política, inadaptada a las todavía coloniales economías africanas, ha hundido a cerca de la mitad de la población del Continente en la miseria absoluta y la ha condenado a la lucha por la supervivencia.
Los PAE imponen, pues, soluciones nacionales a los problemas generados por los desequilibrios macroeconómicos internacionales. De ahí su fracaso o ineficacia, al no atacarse los verdaderos problemas, los de la pobreza y de un orden internacional justo.
Los genocidios de Ruanda de 1994 constituyen un caso ilustrativo de hasta dónde puede llevar la aplicación indiscriminada de los PAE. Además de los evidentes factores internos, históricos y recientes, éstos se explican también por las consecuencias de las devaluaciones de 1990 (40%) y de 1992 (15%), la compresión de los gastos públicos en la sanidad y la educación, y por el derrumbe de los precios mundiales del café y del té, principales productos de exportación del país y fuentes de sus ingresos, con el consiguiente deterioro de los términos de intercambio en un 49%. De este modo, en este país que forma parte de los más pobres del mundo, con la más alta tasa de densidad de población, la supervivencia pasa por la lucha para el control de los escasos recursos económicos.
Todo indica que al igual que la década de los 80, la de los 90 será también una década perdida, a causa del descuido del capital humano por los PAE.

CONSIDERACIONES FINALES
La ideología neoliberal impuesta a los países africanos a través de los PAE, ha profundizado el subdesarrollo del Continente y ha agudizado los sufrimientos humanos de los países africanos a los que se ha sometido a una nueva forma de colonialismo, basada en la planificación privada internacionalizada, con la subordinación de los valores humanos a los mercados libres. Producen exclusivamente para el mercado exterior y no para el consumo local. De ahí las hambrunas y la desaparición de las selvas costeras africanas reducidas, en treinta años, del 1% al 10% en Costa de Marfil, Ghana, Benin y Nigeria.
El fracaso de los PAE viene ilustrado por una serie de evidencias: la caída de la renta per capita de África a su nivel de 1960; el agotamiento de los recursos naturales con la destrucción del medio ambiente; la agravación de los sufrimientos de los más pobres, perjudicados por el descuido de los aspectos del desarrollo humano, borrando los progresos realizados en la década de los 70. Todo ello mediante la conversión del Estado africano en aliado del capital internacional y en contra de los pueblos.
Existen miles de alternativas a los PAE, entre ellas la integración regional y la adopción de otro modelo de desarrollo basado en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). No se trata de la integración regional librecambista, que ha fracasado a causa de los egoísmos nacionales, los nacionalismos exacerbados y la falta de voluntad política, sino de la basada en la orientación interna de la producción africana y la autosuficiencia colectiva, para luchar contra la dependencia y el subdesarrollo, previa etapa a la incorporación en el comercio internacional en condiciones aceptables. En cuanto al desarrollo humano, tal y como lo define el PNVD, insiste en el desarrollo social, centrado en el pueblo o en las capacidades humanas: necesidades básicas, reducción del paro, erradicación de la pobreza y las desigualdades, educación, formación, salubridad, servicios sociales, desarrollo sostenible y duradero..., es decir, un fundamentalismo humanista colectivista y ecologista liberador, contra el fundamentalismo económico individualista e irresponsable ante toda la humanidad.

Dr. Mbuyi Kabunda Badi7 de septiembre del 2002
http://www.sodepaz.org/

sábado, 15 de septiembre de 2007

El Imperio y la Mentira


11 Septiembre: La Gran Impostura: El imperio y la mentira
por Fidel Castro Ruz*

Tomado de: http://www.voltairenet.org/

Reagan fue el creador de la Fundación Nacional Cubano-Americana, cuyo siniestro papel en el bloqueo y el terrorismo contra Cuba se revelaría años después cuando el gobierno de Estados Unidos desclasifica documentos secretos, aunque todavía llenos de bochornosas tachaduras. Si se hubieran conocido antes, no habría cambiado nuestra conducta.
Cuando llegó a Cuba la noticia el 30 de marzo de 1981 de que se había producido un atentado contra Reagan, con disparos de un arma de pequeño calibre le enviamos un mensaje expresándole nuestra condena al hecho. Una bala de plomo calibre 22 se alojó en uno de sus pulmones, causándole riesgos y sufrimientos personales. El mensaje está contenido en la conversación que por instrucciones precisas sostuvo el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Isidoro Malmierca, con Wayne Smith, Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.
A continuación párrafos literales de la conversación entre ambos:
"ISIDORO MALMIERCA: Hemos procedido a convocarle y recibirle por encargo expreso del Presidente Fidel Castro. Él me pidió que le explicara, primero, nuestro reconocimiento por la información que usted nos ofreció a través del director Joaquín Más sobre el atentado que sufrió el presidente Reagan. Por otra parte queremos, también en nombre del Presidente Fidel Castro, expresarle cuánto lamentamos este hecho y también nuestra esperanza, nuestros votos de que el presidente Reagan pueda recuperarse de este atentado lo más pronto posible.
"WAYNE SMITH: Muchas gracias.
"ISIDORO MALMIERCA: Hemos estado recibiendo informaciones acerca de la atención médica que le está siendo ofrecida. Inicialmente usted también recibió información de que parecían más sencillas las consecuencias del atentado, pero parece que es más grave, que está siendo sometido a una intervención quirúrgica.
"WAYNE SMITH: Sí. Nosotros tenemos la impresión de que fue operado ya, pero la operación dicen ahora por radio que la empiezan ahora, es probable que salga, digamos, dentro de una hora. Es decir, una operación de 3 horas no es nada sencillo y más en un hombre de 70 años. Dicen que no hay peligro. Yo interpreto eso como que no habrá peligro inmediato. Pero en un hombre de 70 años una operación de 3 horas es seria. Pero dicen que su situación no es grave, que es estable. Esperamos que todo salga bien. Agradezco sus votos y el interés y el mensaje del Presidente Fidel Castro.
"ISIDORO MALMIERCA: En Washington también el señor Frechette se dirigió a la Sección de Intereses de Cuba y nos trasladó datos sobre esta situación. Explicó que usted también había recibido información sobre esto. Bien, le repito que el Presidente Fidel Castro me encargó personalmente de conversar con usted y expresarle nuestros votos de que el presidente Reagan pueda recobrarse rápidamente de las consecuencias del atentado.
"WAYNE SMITH: Muchas gracias. ¡Dios mío! Es difícil esto. El Presidente Kennedy fue asesinado en Dallas y parece que el responsable del atentado a Reagan es de Dallas. Vive ahora en Colorado, pero es de Dallas. No sé qué...
"ISIDORO MALMIERCA: Yo leí en unos cables que había nacido cerca de Denver, a 30 kilómetros de Denver.
"WAYNE SMITH: Yo no sé. Uno de mis cónsules aquí en la Oficina me dijo que él había oído por radio que es un tipo que había estudiado en la misma escuela con él. No sé, tal vez habrá vivido unos años en Dallas. No sé qué es lo que tiene la atmósfera de Dallas.
"ISIDORO MALMIERCA: Dicen que son tres hermanos, hijos de un hombre que se dedica a negocios de petróleo.
"WAYNE SMITH: Su papá, sí. Él es un tipo de 22 años, que era estudiante en la universidad de Yale, pero que había dejado sus estudios hace poco. Tal vez es un resentido, un joven que ha fracasado, que actuó por sentimiento. Hablando con toda franqueza, me alegro que sea un tipo como él y no, digamos, un puertorriqueño o algo así, que podría provocar implicaciones políticas.
"ISIDORO MALMIERCA: Las especulaciones sobre motivaciones políticas para hacer eso.
"WAYNE SMITH: Sí, eso podría innegablemente permitir estimular, alentar interpretaciones políticas. Un joven blanco, de Colorado, Texas; es muy difícil hacer interpretaciones políticas.
"ISIDORO MALMIERCA: Ha habido incluso ya algunas informaciones de la policía que dicen que es un hombre que actuó solo, sin vinculación con otros grupos...
"WAYNE SMITH: Sí, debe haber sido un loco o fanático, acercarse tanto al Presidente... Bueno, fue capturado enseguida. Sacó su pistola y disparó...
"ISIDORO MALMIERCA: ¿Brady murió?
"WAYNE SMITH: No.
"ISIDORO MALMIERCA: Decían que había muerto.
"WAYNE SMITH: Sí. Hubo informes de que sí, que había muerto, pero últimamente han dicho que no, que está muy grave, pero no se murió. Me imagino que si hubiera sido de calibre 45 sí era de muerte, pero calibre 22 tiene ciertas posibilidades... Pero parece que recibió la bala en la cabeza, evidentemente en la cabeza... Eso no es nada bueno, no hay muchas esperanzas.
"ISIDORO MALMIERCA: Un balazo en la cabeza, de cualquier calibre, es algo muy grave.
"WAYNE SMITH: Brady está muy grave. Podría quedar vivo pero sería un vegetal.
"ISIDORO MALMIERCA: Lamento que nuestra entrevista haya sido provocada por un hecho tan lamentable.
"WAYNE SMITH: Le agradezco sus votos. Enviaré inmediatamente un cable avisando a mi gobierno de nuestra conversación. Le ruego que transmita al Presidente Fidel Castro mi agradecimiento.
No hago comentario alguno. La versión de Malmierca, redactada inmediatamente después del encuentro, habla por sí misma. Wayne Smith es hoy un firme luchador contra el bloqueo y las agresiones a Cuba.
Pero no concluye aquí la historia de nuestra conducta hacia el Presidente de un país que desde los días de Einsenhower elaboró cientos de planes para eliminarme físicamente.
Una información entregada muy confidencialmente en el verano de 1984 a un oficial responsable de la seguridad de los representantes cubanos en ONU alertaba sobre un plan de atentado contra el presidente Ronald Reagan, por parte de un grupo de extrema derecha en Carolina del Norte. Al conocerla, decidimos informar de inmediato a las autoridades norteamericanas. Nuestro oficial sugirió entregarla a través de Robert C. Muller, jefe de seguridad de la misión de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, con el cual se tenía contacto para la protección de delegaciones cubanas que visitaban al organismo internacional.
El atentado se produciría en fecha muy próxima cuando Reagan visitara Carolina del Norte, como parte de la campaña para reelegirse en el cargo.
La información estaba completa; daba nombres de los implicados en el plan; día, hora y lugar donde sería el magnicidio; tipo de armamento que poseían los terroristas y dónde guardaban las armas; además de todo eso, el centro de reunión de los elementos que estaban planificando la acción y un breve relato de lo que habían conversado en dicha reunión.
La entrega de la información se realizó en un encuentro con Muller en un edificio situado en la calle 37 y la Tercera Avenida, a dos cuadras del edificio de la misión cubana.
Se le trasladaron todos los detalles conocidos, garantizando quedara bien claro lo más importante, como era los nombres de los involucrados, lugar, hora y tipo de armamento que se utilizaría por estos.
Al final del intercambio, nuestro oficial le comunicó que había recibido instrucciones del gobierno de Cuba de hacerlo con urgencia, y que lo habíamos seleccionado por conocer que era un profesional en los problemas de seguridad.
Muller leyó lo que había escrito para asegurarse de que no había alterado nada y que estaban todos los elementos importantes.
Preguntó por la fuente, se le dijo era segura. Planteó que el servicio secreto tendría necesidad de entrevistarse con los funcionarios cubanos. Se le contestó no había inconveniente en hacerlo.
Aproximadamente a las cuatro y media de la tarde de ese día, los agentes del Servicio Secreto se reunieron con la representación cubana.
La entrevista se llevó a cabo en el apartamento 34-F, situado en el piso 34 de un complejo de edificios nombrado Ruppert Towers, que se encuentra en la calle 92 entre Tercera y Segunda Avenida, en la parte alta de Manhattan.
Los agentes eran dos hombres jóvenes, blancos, pelados bien bajo, vestidos de traje. Su objetivo era principalmente chequear lo que Muller les había trasladado, pues traían en sus manos copia del cable que este les había enviado. Al comprobar el contenido del cable se les aseguró no faltaba nada.
Los agentes del Servicio Secreto querían conocer quién había dado la información y cómo esta había llegado a nuestro poder. Se les respondió lo mismo que se le había dicho a Muller. También se interesaron en saber si era posible alguna ampliación, y se les dijo que si llegaba algo nuevo se les trasladaría de inmediato.
Ellos dieron su tarjeta y pidieron se les llamara directamente si se conocían otros datos adicionales, plantearon no era necesario hacerlo por medio de Muller.
El lunes siguiente pudimos conocer que el Buró Federal de Investigaciones había detenido a un grupo de personas en Carolina del Norte a las que se les hacían varias acusaciones, ninguna de ellas —como es de suponer— relacionadas con un atentado al Presidente Reagan, quien viajó a dicho Estado poco después como parte de la campaña por la reelección al cargo de Presidente.
Antes de que transcurrieran cuatro o cinco días de la detención, a fines de esa propia semana, Muller llamó por teléfono a la Misión para invitar al funcionario cubano a almorzar, lo cual hicieron en el restaurante para Delegados de las Naciones Unidas. Lo primero que hizo fue pedir se trasladara al gobierno de Cuba el agradecimiento del gobierno de Estados Unidos por la información brindada, y confirmó que habían operado contra el grupo de involucrados. ¡Un luchador antiterrorista cubano salvó la vida de un Presidente de Estados Unidos!
Alguna prensa norteamericana menciona un diario íntimo de más de 700 páginas de apuntes personales de Reagan, desde su toma de posesión hasta la entrega del mando a Bush (padre), tratando de hacer ver que su gobierno no fue tan agresivo contra Cuba.
Sin embargo, según cuentan, Robert McFarlane, entonces Subsecretario de Estado subordinado a Alexander Haig, afirmó en sus memorias: "De todos los gobiernos que han lidiado con Fidel Castro desde 1959, el de Reagan parecía el menos adecuado para dialogar con el régimen comunista de Cuba".
Tal vez Reagan experimentó algún agradecimiento tanto por nuestra preocupación cuando sufrió el atentado en 1981, como por el aviso que le salvó la vida ante un peligro inminente, y lo agradeció a través de Robert C. Muller.
Reagan fue quien suscribió con Cuba el primer acuerdo migratorio, pero no podía escapar de su entorno, porque otros más a la derecha todavía que él lo eliminaban físicamente, como hicieron con Kennedy después que conoció el terrible riesgo de una guerra termonuclear. Reagan sin duda cambió su política hacia Cuba en un año electoral, incumplió el acuerdo suscrito que fijó la entrega de hasta 20 mil visas por año para viajes seguros, al otorgar menos de mil, y mantuvo la llamada Ley de Ajuste que tantas vidas cubanas ha costado.
El 11 de septiembre del 2001 en el vecino país se produjo un verdadero caos. Durante mucho tiempo los aeropuertos tenían prohibido realizar aterrizajes. Un incalculable número de vuelos con pasajeros estaban en el aire. Eran las noticias que se transmitían por los medios de difusión masiva de Estados Unidos. Se informaba de miles de víctimas en Nueva York, entre personal que trabajaba en las Torres Gemelas, bomberos y visitantes. También se habló de personas que iban en un avión de pasajeros lanzado contra el Pentágono. Ofrecimos el envío de sangre segura procedente de donantes habituales si se necesitaba en algún caso. La donación de sangre es una tradición de la Revolución cubana desde hace mucho tiempo.
Coincidió casualmente con el día en que habíamos convocado a las 6:00 de la tarde a casi 15 000 estudiantes de nivel superior y graduados universitarios, con motivo de la reinauguración de la escuela "Salvador Allende", donde 3 599 jóvenes comenzarían estudios superiores para prepararse con métodos nuevos y probados a fin de ejercer como maestros de primaria.
Hoy se cumplen seis largos años de aquel doloroso episodio. En la actualidad se conoce que hubo desinformación deliberada. No recuerdo haber oído hablar ese día de que en los sótanos de esas torres, en cuyos pisos superiores radicaban bancos de multinacionales junto a otras oficinas, había depositadas alrededor de 200 toneladas de barras de oro. La orden era disparar a muerte contra todo el que intentara penetrar hasta el oro. Los cálculos sobre estructuras de acero, impactos de avión, cajas negras encontradas y lo que estas revelaban, no se ajustan a los criterios de matemáticos, sismólogos, especialistas en información y especialistas en demolición, etcétera, etcétera. Lo más dramático es la afirmación de que posiblemente nunca se conozca lo que verdaderamente ocurrió. Consta sin embargo que varias personas que viajaban de New Jersey a San Francisco, conversaron con familiares cuando ya la nave aérea estaba bajo el control de individuos ajenos a su tripulación normal.
Analizando el impacto de aviones similares al proyectado contra las torres, caídos por accidente en ciudades densamente pobladas, se concluye que ningún avión se estrelló sobre el Pentágono y que sólo un proyectil pudo generar el orificio geométricamente redondo que en dicha instalación creara el supuesto avión. Tampoco aparece pasajero alguno que allí pereciera. Nadie en el mundo tenía dudas sobre las noticias recibidas de un ataque al edificio del Pentágono. Fuimos engañados al igual que los habitantes del resto del planeta.
Al hablar en la Ciudad Deportiva aquel 11 de septiembre, entre otras consideraciones abordé el tema de la tragedia en Estados Unidos. Para no incluir el discurso completo, extraje párrafos textuales del mismo:
[...] El acto no pensábamos suspenderlo, ni podía suspenderse, a pesar de la tensión internacional creada por los acontecimientos. Imagino que muchos los conozcan; pero, en esencia, consistieron en que, aproximadamente a las 9:00 de la mañana un Boeing, de los grandes, se estrella directamente contra uno de los dos edificios de las famosas torres de Nueva York, uno de los más altos del mundo, que tiene dos alas. Como es natural, aquello se incendia con todo el combustible de uno de esos grandes aviones; empiezan a ocurrir escenas tremendas, y 18 minutos después otro avión, también de una empresa aérea norteamericana, ataca y se estrella directamente contra la otra ala de la torre.
Unos minutos más tarde, otro avión se estrella contra el Pentágono. Llegan noticias, en medio de cierta confusión, de una bomba frente al Departamento de Estado y otros hechos alarmantes, aunque he mencionado los más importantes.
Evidentemente el país había sido víctima de un violento y sorpresivo ataque, inesperado, inusitado, algo verdaderamente insólito, que dio lugar a escenas impresionantes, en especial cuando ardían las dos torres y, sobre todo, cuando ambas se desploman, con sus 100 pisos, sobre otras edificaciones próximas, y se conocía que allí trabajaban decenas de miles de personas en diversas oficinas que representan numerosas empresas de variados países.
Era lógico que aquello produjera una conmoción en Estados Unidos y en el mundo, las bolsas de valores comenzaron a derrumbarse, y por la importancia política, económica, tecnológica y el poder de Estados Unidos, el mundo hoy estaba conmovido con aquellos acontecimientos que fue necesario seguir durante todo el día, a la vez que por nuestra parte se mantenía la atención sobre las condiciones y las circunstancias en que se realizaría este acto.
Por tanto había dos temas: la escuela y su importantísimo curso, y la catástrofe de tipo político y humano que se había producido allá, especialmente en Nueva York.
[...] Hoy es un día de tragedia para Estados Unidos. Ustedes saben bien que aquí jamás se ha sembrado odio contra el pueblo norteamericano. Quizás, precisamente al sentirse Cuba plenamente libre, con patria y sin amo, por su cultura y por su falta de complejos, sea el país donde se trate con más respeto a los ciudadanos norteamericanos. Nunca hemos predicado ningún género de odios nacionales, ni cosas parecidas al fanatismo, por eso somos tan fuertes, porque basamos nuestra conducta en principios y en ideas, y tratamos con gran respeto —y ellos se percatan de eso— a cada ciudadano norteamericano que visita a nuestro país.
Además no olvidamos al pueblo norteamericano que puso fin a la guerra de Viet Nam con su enorme oposición a aquella guerra genocida; no olvidamos al pueblo norteamericano que, en un número superior al 80 por ciento, apoyó el regreso de Elián a nuestra patria; no olvidamos cuánto idealismo, perturbado muchas veces por el engaño, porque —como hemos dicho muchas veces— para llevar a un norteamericano a que apoye una causa injusta, una guerra injusta, primero hay que engañarlo, y el método clásico utilizado en la política internacional de ese enorme país es el método de engañar primero, para contar después con el apoyo de la población. Cuando sucede a la inversa y su pueblo descubre que algo es injusto, por su tradición de idealismo, se opone a aquello que ha estado apoyando, muchas veces causas muy injustas, convencido de que lo que apoyaba era justo.
Por eso nosotros —que sabemos no el número exacto, pero que hemos visto escenas impresionantes de sufrimientos y posibles víctimas— hemos sentido dolor profundo y tristeza por el pueblo norteamericano, fieles a la línea que hemos seguido siempre.
No andamos adulando a gobiernos, ni pidiendo perdones, ni favores, ni se alberga en nuestros pechos ni siquiera un átomo de temor. La historia de la Revolución ha demostrado cuán capaz es de desafiar, cuán capaz es de luchar, cuán capaz es de resistir lo que tenga que resistir, algo que nos ha convertido en un pueblo invencible. Esos son nuestros principios, una Revolución que se basa en ideas, en la persuasión y no en la fuerza.
[...] Nuestra reacción ha sido la que dije, y quisimos que nuestro pueblo viera las escenas y contemplara la tragedia. Y no hemos vacilado en expresar públicamente nuestro sentimiento. Aquí mismo está una declaración que se entregó a la prensa internacional alrededor de las 3:00 de la tarde, elaborada tan pronto se conocieron los hechos; mientras tanto, nuestra televisión estaba enfrascada en la divulgación de los acontecimientos. Sería comunicada a nuestro pueblo en el noticiero de la noche.
Me adelanto aquí algunos minutos para hacerles conocer la Declaración Oficial del Gobierno de Cuba, frente a los hechos ocurridos en Estados Unidos.
"El Gobierno de la República de Cuba ha recibido con dolor y tristeza las noticias sobre los ataques violentos y sorpresivos realizados en la mañana de hoy contra instalaciones civiles y oficiales en las ciudades de Nueva York y Washington, que han provocado numerosas víctimas.
[...] "No es posible olvidar que nuestro pueblo ha sido víctima durante más de 40 años de tales acciones, promovidas desde el propio territorio de Estados Unidos.
"Tanto por razones históricas como por principios éticos, el Gobierno de nuestro país rechaza y condena con toda energía los ataques cometidos contra las mencionadas instalaciones y expresa sus más sinceras condolencias al pueblo norteamericano por las dolorosas e injustificables pérdidas de vidas humanas que han provocado dichos ataques.
"En esta hora amarga para el pueblo norteamericano, nuestro pueblo se solidariza con el pueblo de Estados Unidos y expresa su total disposición a cooperar, en la medida de sus modestas posibilidades, con las instituciones sanitarias y con cualquier otra institución de carácter médico o humanitario de ese país, en la atención, cuidado y rehabilitación de las víctimas ocasionadas por los hechos ocurridos en la mañana de hoy."
Aunque no se sepa si son 5 000, 10 000, 15 000, 20 000 las víctimas, se sabe que solo en los aviones que fueron estrellados contra las torres, o contra el Pentágono, viajaban cientos de pasajeros, y ofrecimos lo que podíamos si hiciera falta.
Ese es un país que tiene un gran desarrollo científico, médico, recursos; pero hay momentos en que pudiera hacer falta sangre de un grupo, plasma —cualquier otro producto que nosotros podamos donar lo haríamos gustosamente—, o apoyo médico, o de personal paramédico, porque sabemos que muchos hospitales tienen déficit de determinados técnicos y profesionales. En fin, lo que queríamos era expresar nuestra actitud y nuestra disposición con relación a estos trágicos acontecimientos.
[...] Los secuestros aéreos, método inventado contra Cuba, se convirtieron en una plaga universal, y fue Cuba la que al fin y al cabo resolvió ese problema cuando, después de advertirlo reiteradamente, devolvimos a Estados Unidos a dos secuestradores; es doloroso, eran ciudadanos cubanos, pero los habíamos advertido, vinieron y los enviamos, cumplimos la palabra pública; pero nunca, ni siquiera después nos dieron noticias para sus familiares. Tienen su modo de actuar. Nadie sabe. Sé que los condenaron a 40 años, y aquello fue lo que puso fin al secuestro de aviones."
[...] Ninguno de los actuales problemas del mundo se puede resolver por la fuerza, no hay poder global, ni poder tecnológico, ni poder militar que pueda garantizar la inmunidad total contra tales hechos, porque pueden ser acciones de grupos reducidos difíciles de descubrir.
Es muy importante saber cuál va a ser la reacción del gobierno de Estados Unidos. Posiblemente vengan días peligrosos para el mundo, no estoy hablando de Cuba. Cuba es el país que más tranquilo está en el mundo, por diversas causas: por nuestra política, por nuestras formas de lucha, por nuestra doctrina, nuestra ética, y, además, compañeras y compañeros, por la ausencia total de temor.
Nada nos inquieta, nada nos intimida. Sería muy difícil fabricar una calumnia contra Cuba, no lo creería ni el que la inventara y patentizara, es muy difícil; y Cuba no es hoy cualquier cosa en el mundo, tiene una posición moral muy grande y una posición política muy sólida.
[...] Los días próximos van a ser tensos dentro de Estados Unidos, empezarán a emitir opiniones no se sabe cuánta gente.
[...] Les sugeriríamos a los que dirigen el poderoso imperio que sean serenos, que actúen con ecuanimidad, que no se dejen arrastrar por raptos de ira o de odio, ni se lancen a cazar gente lanzando bombas por todas partes.
Reitero que ninguno de los problemas del mundo, ni el terrorismo, se pueden resolver por la fuerza, y cada acción de fuerza, cada acción disparatada del uso de la fuerza, en cualquier parte, agravaría seriamente los problemas del mundo.
El camino no es la fuerza ni la guerra. Lo digo aquí con toda la autoridad de haber hablado siempre con honradez, poseer convicciones sólidas y la experiencia de haber vivido los años de lucha que ha vivido Cuba. Sólo la razón, la política inteligente de buscar la fuerza del consenso y la opinión pública internacional puede arrancar de raíz el problema. Creo que este hecho tan insólito debiera servir para crear la lucha internacional contra el terrorismo; pero la lucha internacional contra el terrorismo no se resuelve eliminando a un terrorista por aquí y otro por allá; matando aquí y allá, usando métodos similares y sacrificando vidas inocentes. Se resuelve poniendo fin, entre otras cosas, al terrorismo de estado y otras formas repulsivas de matar, poniendo fin a los genocidios, siguiendo lealmente una política de paz y de respeto a normas morales y legales que son ineludibles. El mundo no tiene salvación si no sigue una línea de paz y de cooperación internacional.
[...] Nosotros hemos demostrado que podemos sobrevivir, vivir y progresar, y todo lo que aquí se muestra hoy es expresión de un progreso sin paralelo en la historia. No se progresa solo produciendo automóviles, se progresa desarrollando inteligencias, impartiendo conocimientos, creando cultura, atendiendo a los seres humanos como deben ser atendidos, que es el secreto de la enorme fuerza de nuestra Revolución.
No tiene salvación el mundo por otras vías y me estoy refiriendo en este caso a las situaciones de violencia. Búsquese la paz en todas partes para proteger a todos los pueblos de la plaga del terrorismo. Hay otra terrible plaga que se llama, por ejemplo, SIDA; otra que mata a decenas de millones de niños, adolescentes y personas en el mundo por hambre, por enfermedades y por falta de asistencia y medicamentos.
Hay en el terreno político ideas absolutistas, pensamiento único que se le trata de imponer al mundo, y promueven rebeldías e irritaciones por todas partes.
No se salva este mundo —y ya esto no tiene que ver con el terrorismo— si continúa desarrollándose o aplicándose este orden económico y social injusto que conduce al mundo a la catástrofe, a un camino del cual no podrían escapar los 6 200 millones ni los futuros hijos de los habitantes que hoy tiene este planeta, que está siendo cada vez más destruido y conducido a la pobreza, al desempleo, al hambre y a la desesperación. Lo demuestran las masas en distintos lugares ya históricos, como Seattle, Québec, Washington, Génova.
Ya los más poderosos líderes de la economía y de la política mundial no pueden casi reunirse; la gente tiene cada vez menos miedo, está sublevada, lo que puede apreciarse en todas partes. Yo acabo de estar en Durban, provincia de África del Sur, y vi allí a miles de personas pertenecientes a las Organizaciones No Gubernamentales; se ve crecer como espuma el descontento en el mundo. [...]
¡Qué enorme diferencia entre la conducta del gobierno de Cuba y la del gobierno de Estados Unidos! ¡La Revolución, que se basa en la verdad, y el imperio, que se basa en la mentira!
Fidel Castro Ruz
Septiembre 11 del 2007

viernes, 14 de septiembre de 2007

Alienación ideológica y comunicación de masas


Mirad este cuadro y mirad este otro: ¿Tenéis ojos??
(Hamlet, III, 4)

En este breve ensayo me propongo reclamar la vigencia e idoneidad del concepto marxista de alienación ideológica en el análisis actual de los medios de comunicación de masas.

En la esfera de la comunicación se está viviendo un proceso de retroceso de los medios públicos y de proliferación, desarrollo y éxtasis de las compañías privadas de comunicación.

Incluso los medios públicos que sobreviven desarrollan políticas de imitación de los modelos privados, cuyo único fin es la rentabilidad económica, y en ningún caso la formación, educación o información del individuo.

Ésto ha de analizarse en un contexto de legitimación a nivel mediático en Occidente (es decir, a escala mundial; recuerdo una viñeta de El Roto: "¿Para qué viajar si ya todo es Occidente?") de las prácticas económicas y políticas neoliberales. Los medios de comunicación públicos no resultan "rentables". Y es bien sabido por el uniforme discurso reinante que la rentabilidad conduce al "progreso".

El neoliberalismo prolifera con tanto vigor en parte por la caída de los llamados "socialismos reales" . Puede que la Unión Soviética distase mucho de la profecía de Marx, pero las ideologías más puramente liberales se rechazaban en el bloque capitalista para contentar en parte al movimiento izquierdista y sindical, de apoyo al trabajador y a las
clases bajas. En lugar de ello resplandecieron las teorías keynesinas y el estado de bienestar, se creó un gran patrimonio público y se invirtió en educación, infraestructuras y sistema sanitario públicos etc... Ahora ha llegado "el fin de la historia", sólo hay un modelo económico posible, un pensamiento posible, las utopías han fracasado...

Los medios de comunicación son propiedad de empresarios cuyo único fin es ganar más y más dinero con ellos. A esta minoría propietaria de los medios le satisface enormemente el clima sociopolítico actual: favorece los intereses de las empresas, o sea, sus intereses. Son unos intereses de clase: de la clase capitalista, del Capital.

La parcialidad informativa no se concibe por obra y gracia de la censura, sino por mecanismos más sutiles, como la imposición de los temas de debate, la elección partidista de los periodistas o comentaristas, la sobreinformación etc...

Este partidismo informativo se manifiesta en ocasiones por una razón más directa: la banca y otra corporaciones poseen grandes partidas de acciones de los medios de comunicación. No hay que enfadar, lógicamente, a los grandes accionistas de la empresa. No se puede hacer público ningún contenido que sea contrario a sus intereses.

En un sistema social basado en la competitividad económica, los medios con ideología izquierdista tienden a tener poca difusión y llegar a un público menor que el que le correspondería por el perfil sociológico de sus potenciales lectores. El precio es el principal argumento en la venta de publicaciones, y los medios de comunicación que logran una mayor difusión son aquellos que logran ofrecerse a un precio menor. Así pues, los medios de comunicación cuyos propietarios tengan un mayor capital serán los que podrán competir en el mercado. No se debe olvidar tampoco el papel nocivo de la publicidad en la discriminación de la prensa izquierdista. Lógicamente, las empresas no querrán anunciarse en medios que pretenden transformar la realidad y suprimir la propiedad privada, por poner el ejemplo de la prensa comunista.

Así pues, la supuesta libertad de expresión que se da por obvia y real en las sociedades capitalistas no es tal: el nivel de riqueza es un factor fundamental para poder expresar tus ideas a un público masivo.

Los medios de comunicación burgueses disfrazan de objetividad su información social y política.

Lo cierto es que es partidista. La tremenda oferta mediática a la que está expuesto el individuo en realidad no es tal, ya dijo Chomsky que "la verdadera libertad de elección implica la posibilidad de seleccionar opciones que no pueden ser ofrecidas por un oligopolio que vende audiencias a los anunciantes".

Los espectadores pueden mostrarse más o menos críticos con la información y la interpretación de la misma que se les ofrece, pero terminan por considerar legitima la visión común de tantos y tantos medios distintos con un discurso tan y tan uniforme. Lo preocupante de todo ello es que no se ve luz al final del túnel: los medios imponen los puntos de vista de la clase alta al grueso de la población. De esta manera, el modo de percibir el mundo es uno. Y las críticas, nostalgias del pasado o posturas estéticas poco serias, que alteran la ortodoxia y ponen en peligro el camino hacia "el futuro".

Los medios de comunicación han alcanzado un desarrollo tecnológico impresionante, un desarrollo que les ha permitido erigirse como sustitutos de la "vida social" del individuo, o al menos como un ingrediente más, primordial en todo caso. Esta es una cualidad determinante de nuestra época. Nunca antes el sujeto percibió el conjunto social de este modo. Con anterioridad era la observación directa y el diálogo con los semejantes lo que otorgaba al individuo la visión de conjunto. En la actualidad se da la tremenda paradoja de que la realidad social viene construída por los medios de comunicación y no por los individuos. Y los medios construyan una realidad plácida para sus intereses, por supuesto. El que los individuos configuren su visión de los social a través de la información mediática es alienante y artificial, por la sencilla razón de que el individuo debe participar en la creación de su concepción de lo real, mediante la interrelación con sus semejantes. Los medios no permiten la comunicación, la ideología que desprenden es simple adoctrinamiento que excluye el diálogo con el ciudadano.

Toda crítica a la organización social o a la actividad política que no tenga cabida en un medio de comunicación masivo no será considerada por los ciudadanos como legítima o seria. Aunque se le argumente cara a cara, el individuo percibirá como real el debate que se proponga en la información mediática, un debate por lo común inocuo y orientado a los intereses de las clases más acomodadas.

Todo sufre ese ímpetu homogeneizador: los partidos socialistas inventan terceras vías para disfrazar de novedad su nuevo culto al capital, el comunismo es un movimiento totalitario y dictatorial, las democracias burguesas de partido son el modelo ideal, defensoras de las libertades y la prosperidad...

En un momento en que la izquierda se encuentra tan desorientada y confusa ("Hasta la hoz pregunta más que siega..." Claudio Rodríguez) me parece coherente y útil volver la vista atrás y reencontrar el discurso de Marx para comprender la circunstancia histórica en la que nos encontramos.

El hechizo que los medios ejercen sobre las clases trabajadoras puede comprenderse como una forma de alienación. ¿Como entender sino que no exista resistencia social a una generalización de las políticas más ultraliberales, con abaratamiento de despidos, congelación de salarios mínimos, inestabilidad en el empleo, contratos basura a través de las antes condenadas y ahora aplaudidas ETT's, reducciones de plantilla, privatización de las empresas y los bienes públicos etc...?.

Los trabajadores están alienados, y toman como propio el discurso de las clases propietarias, el discurso que se oye por todas partes ,y que no se acaba de escuchar con atención.

Porque si lo escuchásemos con atención nos daríamos cuenta de que tras esta unificación del pensamiento se encuentra el concepto marxista de alienación ideológica.

La dominación del pensamiento burgués (hoy se le llama empresarial) tiene su primer análisis, en clave filosófica en La Ideología Alemana, obra escrita por Marx y Engels entre mediados de 1845 y Agosto de 1846. En esta obra aparece el concepto de ideología como reflejo de las relaciones sociales.

En el desarrollo material de la historia Marx y Engels observan que "cada nueva clase que pasa a ocupar el puesto de la que dominó antes que ella se ve obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su propio interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad, es decir, expresando esto mismo en términos ideales, a imprimir a sus ideas la forma de lo general, a presentar estas ideas como las únicas racionales y dotadas de vigencia absoluta." (I- Feuerbach - Contraposición entre la concepción materialista y la idealista). Estas palabras, con ciento cincuenta y cinco años de antigüedad, resultan extraordinariamente actuales. La clase dominante, la burguesía, propone su interés (el liberalismo a ultranza) como el interés común de todos los miembros de la sociedad, presentando sus ideas como las únicas racionales y lógicas.

Así, podemos imaginarnos a un minero llegando a su casa agotado tras una dura jornada de trabajo, encendiendo el televisor para informarse de las fusiones de las empresas, del estado de la bolsa, de la evolución de la inflacción...

Las clases medias son las más entusiasmadas con los intereses de la burguesía. Pero los nuevos análisis superfluos sobre marxismo en donde se habla de una gran clase media que hace insensato que las clases más bajas se rebelen contra el sistema encuentran su respuesta en los textos clásicos: "Los estratos medios -el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino-, todos ellos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales estamentos medios. No son, pues, revolucionarios, sino conservadores.

Más todavía, son reaccionarios, ya que pretenden volver atrás la rueda de la historia" (Manifiesto comunista - Marx y Engels). No es una novedad, pues, la actitud interesada de las clases medias.

También hablan de ello Marx y Engels en "La ideología Alemana": "Su triunfo (el de la burguesía, la clase dominante) aprovecha también, por tanto, a muchos individuos de las demás clases que no llegan a dominar, pero sólo en la medida en que estos individuos se hallen ahora en condiciones de elevarse hasta la clase dominante".

Los teóricos de la comunicación críticos con el capitalismo y su visión de clase desdeñan de modo voluntario el léxico marxista en sus análisis. Por ejemplo, se habla de "propaganda" en lugar de ideología de la clase dominante. Es tal la tergiversación de los ideales comunistas que ha tenido lugar que se eluden los modelos clásicos para no ser rechazado sin meditación previa.

Porque la sociedad actual se ha convertido en la sociedad del eufemismo, con sus "daños colaterales" y sus guerras para lograr la paz.

Los medios de los que los trabajadores pueden echar mano son poco efectivos ante la legitimidad y credibilidad que se le otorgan a los medios masivos, así que la solución no admite medias tintas. Está en variar las relaciones económicas entre los individuos. Porque hoy más que nunca el capitalismo ejecuta y desarrolla mecanismos de autodefensa que unen a su causa a los ciudadanos potencialmente revolucionarios. O al menos influye enormemente en su pensamiento. El pensador revolucionario tiene que hacer un ejercicio de abstracción para evadirse de toda la ideología burguesa que está impregnada en su pensamiento. Incluso en el ejercicio de crítica más brutal contra el capital subyacen criterios economicistas propios de los estamentos privilegiados. Cambiar
las relaciones económicas, el substracto de la sociedad, iniciaría el camino para un cambio en la ideología imperante.

Aunque Marx explica como la eliminación de la división en clases de la sociedad hace innecesario este termino: "toda esta apariencia según la cual la dominación de una determinada clase no es más que la dominación de ciertas ideas se esfuma, naturalmente, de por sí, tan pronto como la dominación de clases en general deja de ser la forma de organización de la sociedad; tan pronto como, por consiguiente, ya no es necesario presentar un interés particular como general o hacer ver que es lo general lo dominante".

Los medios, liberados del dominio clasista, tenderían al beneficio público y no empresarial. El beneficio público es el del pueblo, el de sus individuos, que exentos de una información parcialmente seleccionada e interpretada accederían a una comunicación beneficiosa y enriquecedora.

René Freire
Fuente: Rebelión, Oct/2000