lunes, 20 de diciembre de 2010

GUIRNALDAS ATORMENTADAS


"Después de fulgurar deslumbrándonos, las guirnaldas las hemos visto titilar con debilidad en algunas ocasiones, y es lo que ha estado aconteciendo en los tiempos presentes en nuestro Chile".

Hay momentos en nuestras vidas en que la alegría y el optimismo se transmiten a nuestros semejantes, ya sea que se trate de familiares, amigos y gremialistas. Pero no cabe duda que todo va a depender de las circunstancias que impregnan el diario vivir, al interior de nuestro hogar, en el trabajo o en el concierto nacional, contagiado con todo el tráfago de proyectos, leyes, acuerdos y desacuerdos, como asimismo acciones del gobierno y del parlamento.

Desde hace siglos, se ha dicho que lo que más anhela el ser humano es la luz, pero fulgurando con fuerza, de tal forma que sus ondas empapen los cuerpos y conciencias de cada uno para que la claridad se adentre en nosotros, y posteriormente pueda proyectarse al mundo que anhelamos con más justicia, con una férrea equidad donde las realizaciones superen fuertemente a tantas promesas incumplidas que agobian a las trabajadoras y los trabajadores.

Este debilitamiento de la luz que emana de las guirnaldas es consecuencia de los sinsabores que han padecido mujeres y hombres a los que vimos marchar con paso firme por las calles del país, viendo frustrados, en gran parte, sus anhelos al no lograr sus objetivos para un mejor vivir junto a sus familias, como son mejores sueldos y estabilidad en sus trabajos.

Cuando las luces que proyectan los precios del cobre (que un día fue de todos los chilenos), lo menos que esperamos es ver sonrisas en los rostros de los habitantes del país; pero hemos apreciado rabia y desesperación en aquellos que enarbolaron banderas y pancartas en sus significativas marchas, producto de las malas decisiones del gobierno y el parlamento.

Es así como hemos llegado al final de otro año, esperando con ansias que el que se aproxima traiga las sonrisas que se echaron de menos en estos días. Y como decíamos precedentemente, las luces debilitadas de las guirnaldas de la vida, que hacen esfuerzos para no apagarse, volverán a juntar energía que les permitan, cual un faro, guiar los pasos de quienes inspirados en la luz del pesebre transitarán, una vez más, por los senderos que conducen a una justicia plena.
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PEDRO DÍAZ ROJAS
LA SERENA

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