domingo, 24 de enero de 2010

HISTORIA DE UN IL-18, QUE INSISTIÓ Y ENTRÓ


Más de dos días necesitaron los tripulantes del carguero IL-18 de Aerocaribbean, para tocar suelo haitiano. Llevaban 8.4 toneladas de medicamentos, utensilios médicos, comida, agua, casas de campañas y avituallamiento. Pero las difíciles condiciones del aeropuerto internacional de Haití les imposibilitaban entregar la carga.
Luego de dos intentos para salir del aeropuerto Antonio Maceo de Santiago de Cuba, el tercero pareció definitivo, la orden de despegar y el permiso para aterrizar presuponían el cumplimiento de la misión. Pero luego de casi dos horas sobrevolando la capital haitiana en espera de poder descender, el combustible comenzó a escasear. La orden de regresar a Santiago tuvo que ser dada, no sin antes lamentar el fracaso.
Pero a las 5 de la madrugada de ayer volvían los capitanes Víctor Valdés y Emilio Hernández, a despegar de suelo cubano con destino a Haití. En esta ocasión el sobrevuelo fue por más tiempo, casi daban las 10 de la mañana cuando entraba al Toussaint Louverture la nave Palmiche (así le decía la tripulación al avión por el apellido de uno de sus capitanes, en recordación también al legendario Elpidio). ¡Ahora sí la misión esta cumplida!, dijeron a gritos los tripulantes y chocaron sus manos. En tierra los aguardaban desesperados.

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